10 cosas que no sabías sobre el botox

botox

Hace más de una década que es el gran protagonista de los tratamientos médico estéticos. Sin embargo, pese a su eficacia y a su seguridad, aún existe mucha confusión acerca de él. Por ello, te descubrimos los beneficios que ofrece esta toxina.

Más conocida por uno de sus nombres comerciales, Botox, la toxina botulínica de tipo A es una proteína natural altamente purificada con numerosas aplicaciones en el campo de la medicina estética, aunque sus orígenes son bien distintos. Es capaz de relajar los músculos faciales, sirve para tratar los signos del envejecimiento, para corregir secuelas de lesiones (por ejemplo, tras una parálisis facial), para tratar trastornos del movimiento facial y para regular la hiperhidrosis, entre otras muchas indicaciones.

Bacteria, toxina… ¿es un tratamiento seguro?

Es un tratamiento totalmente seguro, que no supone ningún tipo de riesgo para la salud, siempre que haya una buena praxis. Así, la doctora Guallar afirma; “es cierto que el Botox es una toxina producida por un tipo de bacteria, pero la que se usa en el ámbito de la Medicina se produce como un medicamento. Eso quiere decir, que se sigue un proceso totalmente sistematizado y protocolizado que es extremadamente seguro, siempre y cuando el médico conozca bien la técnica. Por eso es tan importante utilizar las toxinas que están admitidas por la Comunidad Europea”. 

¿Cuándo debo realizar el tratamiento?

Puede realizarse en cualquier momento del año. Es un producto que no requiere ningún cambio en una rutina diaria normal. Salvando el ejercicio intenso, el uso de saunas o ponerse un casco de moto en las 24 horas posteriores al tratamiento.

Según la Sociedad Española de Medicina Estética el verano es la mejor época para infiltrarlo, pues es el momento en el que más se acentúan las arrugas de expresión por culpa de la exposición a la luz. Esto, rompe el mito globalizado que afirma que toxina botulínica está contraindicada los meses de sol.  En palabras de la doctora anteriormente mencionada,«trata de bloquear temporalmente las arrugas, pero la piel no se quema ni se ve alterada. Eso sí: si aparece algún pequeño hematoma, algo poco frecuente, habrá que protegerlo del sol».

También, hay que destacar que su uso está aprobado en el tercio superior del rostro. Con el objetivo de tratar signos de envejecimiento y arrugas dinámicas como son las de la frente y el entrecejo. A nivel de la mirada, se utiliza también para tratar las arrugas del contorno del ojo , así como para “subir” la cola de la ceja y conseguir de esta manera una mirada más abierta y un aspecto juvenil.

Pero esos nos son sus únicos usos. Del mismo modo, se puede emplear para el tratamiento de la sonrisa gingival, del bruxismo, para corregir las arrugas del mentón, en la comisura de la boca, las bandas del cuello, o para elevar la punta de la nariz.

Todo lo que debes saber del Botox en 10 claves

  1. Es un tratamiento muy seguro que se utiliza con fines médicos. Tanto, que incluso se emplea en niños, para mejorar movimientos musculares anormales.
  2. Consigue resultados muy naturales, pero es fundamental utilizar la dosis adecuada y respetar el tiempo mínimo entre sesiones para evitar resistencias.
  3. Además de tratar las arrugas de expresión, actúa como un tratamiento preventivo sobre el envejecimiento, al educar la musculatura facial.
  4. La duración de sus efectos va desde los 3-4 meses (en el rostro) a los 8-12 en la hiperhidrosis, y varía en función del estilo de vida de cada paciente.
  5. Su precio, en tratamientos médico estéticos, oscila entre los 350 y los 600 €, dependiendo de la cantidad y de la zona donde se aplique.
  6. Los malos resultados se deben a una mala técnica: cuando el resultado final no es natural y satisfactorio es porque no está bien aplicado.
  7. Para un abordaje global del rostro se puede combinar con otros tratamientos, como el ácido hialurónico.
  8. Dentro de su uso estético, también se utiliza para corregir pequeñas asimetrías en el rostro, como las provocadas por una parálisis facial.
  9. Es un tratamiento ambulatorio (que no requiere ingreso hospitalario), biocompatible y no supone riesgos para la salud.
  10. El objetivo es lograr la naturalidad: que se note mejor cara sin que sea evidente el tratamiento. Los músculos deben relajarse, no paralizarse.

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