¿Pagamos más las mujeres por los productos de belleza? Conoce la ‘tasa rosa’

tasa rosa

Descubre la tasa rosa, el motivo por el que las mujeres pagamos más que los hombres por lo mismo.

Es la noticia de la semana: FACUA, la asociación de consumidores, ha interpuesto una denuncia contra varios supermercados y grandes cadenas. ¿El motivo? Que venden los mismos productos -en este caso, maquinillas de afeitar- para el público masculino y femenino con diferentes precios. Solo cambian el color y el dirigido a las mujeres es hasta un 171% más caro solo por ser rosa.

FACUA pide multar a estas entidades porque, a su criterio, “pueden estar incurriendo en publicidad engañosa”. La cuestión es que venden el mismo producto a precios diferentes solo por ir dirigido a hombres y mujeres; se ha comprobado que las maquinillas no presentan ninguna ventaja unas respecto a otras. Son, literalmente, las mismas.

La tasa rosa, ¿el castigo a las mujeres?

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Mismo producto, distinto precio. Solo cambia el color.

Es uno de los últimos casos de la llamada “tasa rosa fraudulenta. Productos con características idénticas que solo por ir dirigidos a uno u otro sexo, cambian su precio. Y en casi todos los casos, son más caros cuando su público objetivo son las mujeres. Una gran parte de la cosmética que se vende en el mundo -champús, cremas hidratantes, geles de ducha, colonias…- podría englobarse dentro de esta categoría.

Si de verdad crees que estamos exagerando, los datos avalan esta teoría. La Universidad de California realizó un estudio comparativo en las cestas de la compra de hombres y mujeres. Sus conclusiones desvelaron que en un solo año, las mujeres estadounidenses pagan unos 1.400 dólares (1.200 euros) más que los hombres por los mismos productos.

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Las mujeres pagamos más que los hombres por los mismos productos.

¿Sorprendida e indignada a la vez? Bienvenida al club. En Francia, la asociación Georgette Sand lleva años luchando contra esta diferencia; de hecho, animan a las usuarias a denunciar en redes sociales estos abusos bajo el hashtag #womantax. Queda más que probado que la tasa rosa no es más que una cuestión de marketing. Y, por ahora, a las empresas les funciona.

 

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