Los trucos para llevar tacones sin que te duelan los pies

Los tacones pueden pasar de aliados a enemigos si se usan mal.

¿Para presumir hay que sufrir? No necesariamente. Los zapatos de tacón son unas de las piezas más femeninas que existen y que más estilizan. Pero también conviene resaltar que usarlos puede ser muy doloroso si no estás acostumbrada a ellos. Por eso, y con la finalidad de que no tengas que renunciar a ellos, desde Showroomprive comparten con nosotros los siete secretos mejor guardados para que  tus pies no se resientan cuando te eleves a las alturas.

1. Primeros pasos

Para iniciarte en el arte de llevar tacón, lo mejor es empezar por comprar unas zapatillas con cuña interior. De esta manera, el pie se acostumbrará mejor y tardarás en acordarte que llevas unos centímetros dentro. El siguiente paso es comprarte unos tacones anchos; son mucho más estables y cómodos que los stilettos. Los zapatos con plataforma también son otra buena opción; evitan arquear demasiado el pie y, por lo tanto, el dolor queda limitado.

2. Pisadas con garbo

La forma de pisar es importante, ha de ser correcta para no sobrecargar en exceso el pie. Camina recordando siempre que lo primero es apoyar el tacón en el suelo y, a continuación, la punta.

3. Momento adecuado

Al principio conviene que uses los tacones solo por la mañana. Al final del día tus pies estarán más hinchados y la incomodidad será mayor.

4. Tacones ¡a tus pies!

Lleva a la oficina zapatillas de repuesto para no estar todo el día con tacones.

¿Cómo hacer que los tacones se adapten a tus pies? Póntelos gradualmente: unas pocas horas en casa, otras en la en la oficina… Sí, has de resistir el impulso de estrenar zapatos nuevos durante horas (y más si el día promete ser un auténtico maratón) para evitar que tus pies acaben destrozados.

5. Top secret

Si quieres librarte de rozaduras y ampollas ¡aplica crema hidratante en los bordes y costuras del interior del zapato!

6. Comodidad, ante todo

Añade plantillas de silicona antideslizantes para amortiguar tus pisadas y reducir al máximo el dolor del antepié.

7. Día superado

Al acabar la jornada, masajea tus pies con un descongestionante o incluso con crema hidratante para relajar los músculos y aliviarlos. ¡Estarás lista para volver a usar tacón! 

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