Tacones: guía de uso completa para este verano

Tacones: guía de uso completa para este verano

¿Eres una adicta a los tacones? No renuncies a ellos este verano, pero ¡úsalos con cabeza!/ Instagram @giuseppezanottidesign.

Los pies son de las partes del cuerpo que más utilizamos, y, al mismo tiempo, las más maltratadas y olvidadas. Su función es sujetar y aguantar nuestro peso al caminar, correr, hacer ejercicio. Los encerramos en calcetines, medias, leotardos y botas durante meses en invierno y, cuando queremos lucirnos en verano, los subimos a tacones de vértigo sin preocuparnos por su estructura, que no está diseñada para caminar “de puntillas”.

Lo primero de todo es ponerlos a punto para el verano, época en la que más lo enseñamos. Una buena pedicura que elimine durezas, una sesión de exfoliación e hidratación junto al esmaltado harán el resto. Una vez que tus pies están bonitos y listos para ser enseñados, queda la segunda parte: pensar en su salud.

Tacones: guía de uso completa para este verano

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Antes de ponerte los tacones en una noche de fiesta en verano, piensa en ellos. ¿Es necesario que te subas a un modelo de 12 centímetros de fino tacón? Recuerda que todo el peso se vuelca sobre su parte delantera, la zona del metatarso. Un buen recurso para aliviar este sobreesfuerzo al que es sometido es usar almohadillas de silicona para aliviar la presión en esta zona del pie. Las encontrarás en farmacias y supermercados.

¿De verdad es necesario que tus tacones sean tan altos?

En la medida de lo posible, intenta reducir centímetros en tus tacones, y si optas por unos tacones anchos, mejor. Las plataformas también son una buena alternativa, pues reparten mejor el peso del cuerpo y, además, amortiguan la pisada. Las cuñas son en verano la mejor alternativa para aguantar horas y horas con un extra de altura.

Tacones: guía de uso completa para este verano

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Si vas a estrenar zapatos, algo que nunca deberías hacer si pretendes estar muchas horas sobre ellos, ten en cuenta la posibilidad de ampollas; sobre todo en verano, con el calor y el sudor. Existen sprays, sticks y cremas, que actúan como un calcetín invisible creando una película protectora para evitar rozaduras, a modo de tirita.

Lo ideal sería haber usado el zapato al menos varios días antes de pretender calzarlos toda la noche. Póntelos en casa los días previos y camina con ellos varios minutos para que se vayan adaptando al pie. También puedes llevarlos puestos cuando estés sentada, para que vayan cediendo. Un truco que nunca falla es meterlos en una bolsa de plástico en el congelador varias horas antes de ponértelos. Al “descongelarse” con el calor de la piel calzarán como un guante.

Por Mayte Martínez/ Carmen P. Mulero.

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