Abriga tu piel y protégela del frío

El frío es uno de los agentes externos que más puede agredir a nuestra piel

El frío aumenta la sensibilidad de la piel, retrasa la renovación celular y provoca la rotura de los capilares de la dermis.

Además los rayos UVA y UVB del sol siguen afectando al ADN, aunque llueva o nieve. Por eso, la farmacéutica y Directora de Cosmeceutical Center, Inmaculada Canterla, una de las primeras Skin Coach que hubo en España, tiene un objetivo: “concierciar de que la piel es un órgano más de nuestro cuerpo y como tal debe tenerse muy presente qué medicamentos (dermocosméticos) nos aplicamos. Se necesita una cualificación para conocer la galénica de los productos utilizados y saber perfectamente: que se está poniendo, en qué dosis y para qué. Esto necesariamente exige una larga formación farmacéutica, química y médica”.

Por ello, recomienda siempre la prescripción profesional para el cuidado de la piel, y en las épocas dónde la piel puede verse agredida por frío, viento, cambios de temperatura, etc. abrigarla con activos como la Teprenona, la Vitamina K2, los Aceites naturales vegetales, el complejo de Vitaminas del grupo B… personalizando en cada caso el protocolo a seguir. El elemento clave que no puede faltar en toda prescripción es: el filtro solar también en invierno.

 

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Cómo proteger la piel del frío con la cosmecéutica

“El frío es un factor climático que puede afectar al ADN celular de la piel, al generar una mayor fragilidad capilar que produce que la piel esté más apagada y menos elástica; afecta también a la capa superficial (córnea) que pierde el agua que contiene y en consecuencia se agrieta y descama; retrasa el ciclo de la renovación celular; y aumenta la sensibilidad de la piel, empeorando las pieles con rosácea, dermatitis,…”, explica Inmaculada Canterla, farmacéutica y miembro de la SEMAL.

La Skin Coach recomienda los siguientes principios activos para abrigar la piel del frío y protegerla de los agentes agresivos de esta época:

 

  • Aceites naturales vegetales: Como el Aceite de Sésamo, Aceite de Macadamia, Aceite de semilla de hibisco, Aceite de Chia… Tienen propiedades reparadoras, protectoras y regeneradoras. Estos aceites son muy nutritivos y contienen ácidos grasos esenciales. Por ejemplo, el Aceite de Chia es una de las fuentes vegetales más ricas de ácidos grasos Omega 3.

 

  • Vitaminas B3 y B5: El complejo de vitaminas del grupo B es extremadamente importante para la salud de la piel. Su deficiencia puede producir, entre otras cosas, sequedad y grietas. La Vitamina B3 (también llamada Niacinamida o Vitamina PP) ayuda a aumentar la resistencia de la barrera de la piel ante los agentes destructores, como detergentes y agresores ambientales. También tiene efectos positivos en el enrojecimiento y la sequedad en pacientes que sufren de rosácea. Y ya hay estudios sobre su actividad mejorando la piel hiperpigmentada.Por otro lado la Vitamina B5 (o ácido pantoténico) es un cofactor de la biosíntesis de la barrera de la capa lipídica. Es decir, aumenta la síntesis de lípidos cutáneos con lo que mejora también la barrera cutánea y esto es beneficioso para la piel dañada y la curación de heridas. Ambas vitaminas son estables y penetran muy bien en la piel. Además tienen una alta tolerancia, con lo que son perfectas para utilizarlas para evitar eritemas, calmar la piel, mejorar su elasticidad, disminuir su irritación….

 

  • Teprenona: Este ingrediente activo va muy bien para calmar las pieles hipersensibles. Ayuda a combatir el estrés medioambiental, mejora la barrera lipídica de la piel y reduce el escozor y la irritación de forma visible. Es excelente para la prevención y reducción de la hipersensibilidad de la piel, y previene y trata el eritema.

 

  • Vitamina K2: Ayuda a fortalecer las paredes de los capilares en la zona afectada.

 

No hay que olvidar el uso de activos básicos como el ácido hialurónico (que favorece la absorción de agua para mantener un nivel óptimo de hidratación en los tejidos), los retinoides tópicos (que favorecen a la renovación celular, previenen la hiperqueratinización y mejoran las arrugas finas y profundas) y los AHA (ácido glicólico, ácido láctico, mandélico,…que tratan el fotoenvejecimiento y el daño solar).

 

Filtro solar también en invierno

Para proteger el ADN celular de la piel de este tipo de agresiones externas, el protector principal es el filtro solar. “En toda rutina del cuidado de la piel, y sea cual sea la estación del año, es imprescindible que el último paso sea la aplicación del filtro solar, ya que el 90% de los signos visibles de envejecimiento cutáneo los causa la exposición al sol” nos explica la Skin Coach, Inmaculada Canterla (farmacéutica, Directora de Cosmeceutical Center).

Aunque existe la creencia errónea de que el sol no afecta a la piel en invierno, la radiación de los rayos UVA (que son los que afectan a los tejidos cognitivos, dañando el ADN, las células, los vasos y tejidos) es unas 17 veces mayor que la radiación de los rayos UVB (daños inmediatos en la piel como quemaduras) y ésta se mantiene estable bajo cualquier tipo de situación meteorológica (llueva, nieve, etc.).

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