Cómo proteger la piel del frío y del viento

proteger la piel del frio

El frío y el viento pueden provocar la deshidratación de la piel y su envejecimiento prematuro.

El frío y el viento son algunas de las agresiones externas a las que está expuesta nuestra piel en invierno. Pero hay más. A pesar de las lluvias, en esta época del año la humedad del aire disminuye con respecto a las estaciones más cálidas. Algo que, sumado a la calefacción y a los cambios bruscos de temperatura, nos produce deshidratación, dando lugar una piel agrietada y con sensación de tirantez, lo que a largo plazo favorece la aparición de arrugas.

Para evitarlo, es necesario aportar al rostro vitaminas y productos que no solo nutran nuestra piel, sino que además preserven la hidratación de la misma..

En este sentido la cosmética natural, puede convertirse en nuestro mejor aliado.“Es esencial dar prioridad a los aceites vegetales ricos en vitaminas, como el de Argán, Aguacate, Jojoba, Albaricoque” señalan los expertos de Aromakit, empresa española de cosmética natural.

proteger piel del frio

El aceite de aguacate es un cosmético natural que se usa desde la antigüedad para hidratar y nutrir la piel.

De hecho el aceite de Aguacate, perfecto para dar flexibilidad, regenerar y suavizar la epidermis, ya lo utilizaban los aztecas para proteger piel  de la sequedad del viento. No obstante, al margen de la cosmética natural, la Sociedad Española de Dermatología propone los siguientes consejos.

1. Hidrata la piel a diario.

Lo ideal es hacerlo varias veces al día pero si te resulta imposible, hazlo al menos antes de acostarte. Es por la noche cuando se ponen en marcha los mecanismos de reparación y detoxificación de la piel. Una vez a la semana exfolia tu piel para eliminar las células muertas que se acumulan en  su superficie y que la impiden respirar.

2. Evita los productos que contengan químicos agresivos.

Sobre todo para lavar tu rostro o tu cuerpo. Opta por jabones suaves que respeten el ph de la piel para no dañar su barrera hidrolipídica. Además, después del baño aplica siempre crema hidratante.

Cómo proteger tu piel del frío y del viento

3. Evita ducharte con agua muy caliente o muy fría.

Nada de extremos. Tanto en invierno como en verano, lo ideal es ducharse con agua tibia y, a ser posible, no más de una vez al día. Por otro lado, aprovecha el momento justo después de la ducha para hidratar tu piel, ya que es entonces cuando esta se encuentra más receptiva a los productos y tratamientos que le aplicamos.

4. Cuidado con los cambios bruscos de temperatura.

Estos cambios son los responsables de la aparición de capilares dilatados (arañas vasculares) en la cara, especialmente en las mejillas. Está comprobado que durante el invierno los brotes atópicos incrementan. Esto se produce debido al contraste entre el frío exterior y los interiores con calefacción.

5. Vigila la alimentación.

La alimentación influye más de lo que creemos en el aspecto de nuestra piel. Para lucir una piel hidratada y luminosa come alimentos ricos en Vitamina C y antioxidantes. Además, bebe mucho agua (lo ideal sería 2 litros diarios) y evita el alcohol y el tabaco, dos hábitos que empeoran la dilatación de los capilares en del rostro.

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