Propiocepción, el secreto de los atletas para evitar las lesiones deportivas

propiocepción

Llevar una vida activa es esencial. Y si practicas deporte, debes conocer la propiocepción.

¿Te suena la palabra “propiocepción”? Tal vez no pero es uno de los términos más importantes en el mundo del deporte. Un concepto que tiene relación con la información que recogen varios receptores sensitivos llamados propioceptores y que se encuentran en varios lugares del cuerpo; incluyendo músculos y articulaciones.

Desde Vanir, marca prémium de complementos alimenticios y expertos en rendimiento deportivo, destacan su importancia. Y es que informan de todo lo relacionado con el estado de cada parte del cuerpo; de la posición de nuestras extremidades, de la realización de un estiramiento o movimiento o incluso de una leve presión.

¿Qué es y para qué sirve la propiocepción?

Cómo evitar las agujetas

La propiocepción nos ayuda a responder en situaciones de estrés físico o desequilibrios; por eso es tan importante en el mundo del deporte. Pero, la pregunta es: ¿se puede entrenar y mejorar? Rotundamente sí; y mediante entrenamientos que además son muy funcionales y accesibles.

El entrenamiento de la propiocepción suele combinar ejercicios de fuerza a baja intensidad con pruebas de equilibrio; con repeticiones lentas y muy controladas. Este tipo de estímulos activan los propioceptores, mejorando su respuesta a medida que los vamos entrenando. Por suerte, hoy en día existen un gran número de herramientas y accesorios para este tipo de ejercicios; como el balón suizo, el bosu, el balanceboard o el togu Dyn. Debido a sus tamaños, son muy cómodos de tener en casa.

Cómo evitar las agujetas

Según comenta Martín Fiz, atleta profesional y embajador de Vanir, “el entrenamiento de la propiocepción es un elemento intrínseco en cualquier plan de un deportista profesional. Se han demostrados sus cualidades a nivel preventivo y nos ayuda a evitar lesiones en fases críticas de la competición. Si a ello le sumamos una buena alimentación, con algún complemento para las articulaciones y para favorecer la recuperación, y un buen descanso, minimizamos mucho el riesgo de sufrir lesiones”.

Por supuesto, es aún más importante entrenar la propiocepción cuando sufrimos una lesión. Y es que estos mecanismos se ven afectados y nuestra capacidad refleja queda afectada. Un ejemplo clásico es el de un esguince; el ligamento queda distendido y la respuesta sensorial disminuye, haciendo que en el futuro sea más fácil volver a tener un esguince. Así que ya sabes, bien en casa o bien en el gimnasio, ¡dedica de 5 a 10 minutos de tu próxima sesión a entrenar tu equilibrio!

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