Recargar la piel, básico para su pleno rendimiento

Recargar la piel, un básico para que funcione a pleno rendimiento

La piel debe mantenerse llena de energía para desempeñar con eficacia sus funciones.

Especialmente después del invierno, la piel se muestra apagada, triste, fatigada, con el tono irregular y un aspecto poco saludable. Refleja los estragos de un tren de vida frenético que es, a menudo, demasiado intenso para este órgano que siempre está en primera línea; expuesto a las agresiones externas (radiación solar, polución), sometido a una alimentación desequilibrada y agotado por la falta de sueño y el exceso de estrés.

Todas estas agresiones provocan un estrés oxidativo que transforma las proteínas en toxinas, asfixiando las células, que ven cómo sus funciones se ralentizan y pierden eficacia. Las consecuencias visibles de todo ello, que no tardan en aparecer, comienzan por la pérdida de luminosidad, seguida por la falta de tonicidad y la aparición de líneas de expresión y arrugas marcadas. ¿Y qué podemos hacer para combatir este estrés oxidativo?

Detoxificar y reactivar la piel

Recargar la piel, un básico para que funcione a pleno rendimiento

Los radicales libres oxidan los aminoácidos de las proteínas y modifican su estructura.

La clave para contrarrestarlo pasa por dos acciones consecutivas: en primer lugar, la detoxificación (para eliminar las toxinas que desencadenan el envejecimiento prematuro), así como la protección de las células aún sanas del estrés oxidativo, para lo que los mayores aliados serán los antioxidantes.

Y, en segundo término, la reactivación de la energía y de las funciones esenciales de las células, con el fin de restablecer el equilibrio energético. ¿Cómo? Estimulando la producción de ATP, el principal combustible celular, y del que depende que las células tengan la energía que necesitan para desempeñar sus funciones vitales.

Vitamina C

Recargar la piel, un básico para que funcione a pleno rendimiento

Los cítricos contienen grandes dosis de vitamina C que ayudan a recargar las células de energía.

No solo es uno de los más potentes antioxidantes conocidos, sino que además posee múltiples propiedades dermatológicas. La vitamina C es un must absoluto en el cuidado de la piel. Entre sus potentes acciones destaca que es capaz de proteger el ADN de la oxidación causada por los radicales libres, reduce el fotoenvejecimiento y también el daño solar.

Además, fortalece la barrera protectora de la piel y mejora los niveles de hidratación y defensa de la misma. Estimula la producción de colágeno, fortalece el sistema inmunitario y la regeneración celular. Actúa para atenuar las manchas, y proporciona luminosidad y un tono uniforme a la piel. Que no falte ni en tu dieta ni en tu rutina diaria de cuidado facial.

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