7 consejos para mantener el tono y reparar la piel tras las vacaciones

7 consejos para mantener el tono y reparar la piel tras las vacaciones

La exposición solar acelera el envejecimiento de la piel y favorece la aparición de manchas.

Tras el verano, la piel muestra los estragos de las agresiones a las que se ha visto sometida. Incluso si hemos tomado las precauciones que recomiendan los expertos, empezando por una correcta protección solar. Necesitará cuidados extra para llegar en buen estado al cambio de estación.

Es el momento de combatir las manchas solares con tratamientos como los peelings despigmentantes o el láser Q.Switched. La exposición al sol influye sobre todos los tipos de manchas. Ya sea oscureciéndolas de forma transitoria o permanente, o provocando su aparición en pieles que no las mostraban.

7 claves para reparar la piel

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El sol también aporta aspectos positivos: sensación de bienestar, acción antidepresiva y síntesis de vitamina D.

  1. No abandonar la protección solar. La piel ya bronceada cuenta con protección frente a los efectos nocivos del sol. Aún así es importante utilizar un protector tópico durante todo el año. Especialmente al final del verano, cuando la intensidad de las radiaciones ultravioletas sigue siendo considerable. Eso sí: ya no será necesario ceñirse a una protección muy alta (SPF 50). Un factor de protección medio (SPF 15) o alto (SPF 30) será suficiente.
  2. Exfoliar para unificar el tono. Para conseguir que el bronceado se muestre uniforme y dure mucho más tiempo es importante exfoliar suavemente la piel de forma regular. De este modo conseguiremos que las capas más externas de la epidermis estén perfectamente equilibradas. Libres de células muertas que afectan tanto al aspecto general como al tono.
  3. Cuidado intensivos a nivel tópico: no solo hidratación. Reforzar el cuidado hidratante diario con cosméticos que incorporen en sus fórmulas ingredientes que ayudan a mantener los niveles óptimos de hidratación y humectación de la piel. Como aloe vera o aceite de rosa mosqueta para evitar que la piel se reseque. 
  4. Un plus de belleza en consulta. La medicina estética pone a nuestra disposición todo tipo de procedimientos mínimamente invasivos que ayudan a mantener una mejor calidad de piel. Así como a repararla en profundidad tras las agresiones a las que se ha visto sometida durante el verano. Destacan entre ellos las infiltraciones de ácido hialurónico y la mesoterapia con vitaminas. También son muy recomendables tras el verano los tratamientos inductores de colágeno y elastina. Favorecerán la activación de los propios mecanismos de reparación de la piel.
  5. Alargar y realzar el bronceado. Al igual que al principio de verano, cuando recurrimos al maquillaje y los autobronceadores para conseguir un tono más favorecedor, estas herramientas te serán igual de útiles para mantener el bronceado durante más tiempo una vez terminada la época de exponerte al sol. Los polvos de sol son la mejor opción para realzar el tono y obtener un aspecto saludable incluso cuando el bronceado empieza a desaparecer.
  6. Estimular la producción de melanina. Para conseguir que el bronceado se fije y se mantenga en el tiempo es imprescindible que en la dieta no falten ciertos nutrientes: antioxidantes. Entre ellos destacan las vitaminas C y E y minerales como el zinc, el selenio, el cobre o el magnesio; carotenoides y Omega 3 (pescado azul).
  7. Agua, por dentro y por fuera. Una correcta hidratación es tan fundamental para el organismo en general como para el buen estado de la piel. Y lo es más aún tras la exposición al sol, al salitre del mar y al cloro de las piscinas. La superficie cutánea muestra signos visibles de deshidratación y requiere medidas extraordinarias para recuperar el confort y la salud. Los expertos insisten en la importancia de beber un mínimo de 1,5 litros de agua al día para asegurar que la piel mantenga sus niveles correctos de hidratación desde el interior.

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