Paz Padilla monta su propio gallinero

Paz Padilla ha montado su propio gallinero... y lo ha llenado de gallinas. / Instagram: @paz_padilla.

Paz Padilla ha montado su propio gallinero… y lo ha llenado de gallinas. / Instagram: @paz_padilla.

Hay veces en la vida en las que hay que tomar decisiones y Paz Padilla lo tiene claro, era ahora o nunca y por eso ha decidido cumplir su sueño y ser la flamante dueña de un gallinero. Ahora la actriz podrá disfrutar de huevos frescos de gallinas ecológicas. Y todo ello con la satisfacción de saber que además ha sido ella misma quien ha montado el gallinero.

Parece que no quiere que le quede ningún sueño sin cumplir y por ello Paz lo ha organizado todo para tener un hueco en su jardín y convertirlo en el nuevo hogar de sus gallinas, que ha presentado en sociedad a través de las redes sociales.

Paz Padilla recupera su vida

Así es el gallinero de Paz Padilla donde conviven sus gallinas. / Redes sociales.

Así es el gallinero de Paz Padilla donde conviven sus gallinas. / Redes sociales.

Eso sí, no todo el mundo parece estar igual de contento. Mientras su hija Anna está encantada con la aventura granjera de su madre, su perrita Valentina no para de corretear y ladrarles a las gallinas. Claro que esto igual es porque una de las gallinas ha recibido el nombre de su hija y ninguna el de su perra. Un bonito detalle de Paz hacia Anna Ferrer.

Madre e hija siempre han estado muy unidas y la muerte de Lola, madre de Paz, parece haber afianzado aún más su vínculo. De hecho Anna se ha convertido en el gran apoyo que su madre necesitaba y se lo ha agradecido con una bonita carta en redes sociales, coincidiendo con el 23 cumpleaños de la joven. «Ella es mi motor en los momentos como ahora, donde la desolación y la angustia me puede».

El importante vínculo madre/hija

Aprovechando el cumpleaños de Anna, Paz ha querido mandarle un mensaje de amor. / Redes sociales.

Aprovechando el cumpleaños de Anna, Paz ha querido mandarle un mensaje de amor. / Redes sociales.

Paz está pasando por un momento delicado, doloroso, ya que nunca es sencillo despedirse de una madre y menos si, como en este caso, era tan esencial para su vida. «El pensar que no volveré a verla, que no volveré oír su voz alegre, esa llamada que siempre le quitaba hierro a todo, mis preocupaciones las hacía insignificantes, colgaba el teléfono con una sensación de poder superarlo todo gracias a su sabiduría y a su capacidad de hacerme reír», escribía en su misiva.

Por eso Padilla lo tiene claro. «Así quiero ser para ella (Anna), que se sienta tan orgullosa de mi como yo lo estuve de su abuela, que no me guarde ningún secreto, que todos sus problemas y angustias las comparta conmigo, que pueda ayudarla con mis consejos, que siempre tenga ganas de luchar y nunca tirar la toalla, que esté cerca en todos sus momentos importantes. Que no pueda resistir la tentación de compartirlo todo conmigo, como hacía yo, que piense que la vida siempre merece la pena vivirla aunque yo ya no esté, pero siempre estaré cuidándola como me siento protegida por ti madre, os quiero muchísimo a las dos mujeres más importantes de mi vida. Felicidades mi niña!».

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