Todo lo que no viste de la boda del príncipe Harry y Meghan Markle

boda del príncipe Harry y Meghan Markle

El príncipe Harry y Meghan Markle se besaron a la salida de la Capilla de San Jorge.

La boda del príncipe Harry y Meghan Markle ha sido, sin ninguna duda, el evento del año. Gracias a la televisión, las redes sociales e Internet, pudimos seguirlo al detalle. La preparación, la llegada de los invitados y los novios a la Capilla de San Jorge, el paseo en coche de caballo por Windsor… Sin embargo, hay algo que no se vio: todo lo que sucedió después.

Sabemos que, tras la ceremonia, los invitados abandonaron la capilla para trasladarse a los salones del Castillo de Windsor. Allí, la reina Isabel II fue la anfitriona de una espectacular recepción. Una vez acabaron su recorrido en coche de caballos, Harry y Meghan se unieron a sus seiscientos invitados en la celebración.

Harry y Meghan, rompiendo tradiciones

Todo lo que no viste en la boda del príncipe Harry y Meghan Markle

La tarta de boda de Meghan y Harry ha sido expuesta durante la recepción.

Precisamente algo que no se duda es que el enlace de los duques de Sussex ha sido totalmente diferente a cualquier boda real. Actores de Hollywood entre los invitados, un coro de gospel, una novia sin un padre que la lleve al altar… Las tradiciones las han respetado y roto a partes iguales, modernizando aquellas obsoletas.

Por ejemplo, tal y como informó el Palacio de Kesington, la tarta de boda expuesta en la recepción (obra de Claire Ptak) ha sido la misma que han degustado después los invitados. En otras bodas reales, el pastel expuesto luego se guardó. Una norma que ellos han considerado absurda y han decidido eliminar.

Los detalles de la fiesta posterior

Harry y Meghan se han cambiado para la fiesta posterior.

Harry y Meghan se han cambiado para la fiesta posterior.

Además, según se ha sabido, de esos seiscientos invitados solo un reducido grupo disfrutó posteriormente de la fiesta; Harry y Meghan Markle solo dieron doble invitación a su círculo más cercano. Una celebración que tuvo lugar por la noche en una propiedad cercana y cuya temática fue tiki. De la decoración a la comida, todo estaba inspirado en ella. Eso sí, han contado con food trucks para servir helados o hamburguesas de wagyu para aquellos hambrientos.

Para la ocasión, obviamente, Meghan Markle cambió su precioso vestido de novia de Givenchy por otra prenda. Una que le falicitó, seguro, el poder bailar hasta altas horas de la madrugada junto a sus amigos e íntimos. Se trataba de un vestido blanco de corte minimalista firmado por Stella McCartney. La duquesa de Sussex estaba bellísima con él.

Déjanos tus Comentarios