8 mitos sobre las lentillas que debes desterrar

8 mitos sobre las lentillas que debes desterrar

Si se siguen unas sencillas pautas, usar lentillas es muy sencillo. Cada vez son más los que, por comodidad o estética, pasan de las gafas a las lentillas. Sin embargo, muchos son los mitos que rodean su uso. De ahí que un gran número de gente se resista a probarlas. Para desmontarlos de una vez por todas, Alicia Escuer, directora técnica y de formación de Óptica Universitaria, nos ayuda a desmentir los ocho mitos más comunes relacionados con el uso de las lentillas. ¡Toma nota de ellos!

1. ¿Se puede perder una lentilla detrás del ojo?

Este es, quizá, el mito más extendido y que mayor preocupación suele causar. “Esto es imposible, dado que existe una membrana delgada llamada conjuntiva que recubre el ojo y conecta con la parte interior del párpado, logrando que ningún objeto pueda desplazarse hacia la parte posterior del ojo”, comenta Alicia Escuer.

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2. Si no es miopía, no se pueden llevar lentillas

Otra falsa creencia. No, las lentillas no sólo sirven para personas con problemas visuales leves. Gracias a los avances tecnológicos de los últimos años, prácticamente todas las prescripciones pueden solucionarse con lentillas. Existen lentes de contacto multifocales que ayudan a pacientes con presbicia; lentes blandas o duras que sirven para corregir el astigmatismo; y, aparte de todo, también existen lentillas que se pueden personalizar para ajustarse a necesidades específicas.

3. Si soy una persona mayor, ¿puedo usar lentillas?

Por supuesto, no existe ninguna contraindicación relacionada con la edad. A los mitos ya mencionados se les une la creencia de que las personas mayores no pueden usar lentes de contacto. Además, ahora que existen también lentillas multifocales, una edad avanzada no es un impedimento para llevarlas. También encontramos diferentes materiales, por lo que se adaptan a cualquier tipo de ojo.

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4. Las lentillas son incómodas.

Otro de los mitos más frecuentes. “Tras un breve periodo de adaptación, todo el mundo se acostumbra e incluso no nota que las lleva puestas. Si no, para aquellos que continúan experimentando incomodidad, existen varias soluciones que se pueden aplicar una vez se haya identificado la causa del malestar”, sostiene Escuer.

5. ¡Es muy difícil ponerse las lentillas!

Si piensas así, debes saber que ponerse y quitarse las lentillas es más práctica que otra cosa. Además, la primera vez que las uses, el óptico-optometrista te enseñará cómo debes hacerlo; se asegurará de que no te marches sin haberte puesto y quitado las lentillas de forma correcta.

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6. ¿Puede quedarse pegada al ojo de forma permanente? ¿Se caerá?

La respuesta es un rotundo no en ambos casos. “Ninguna de estas creencias es afirmativa“, responde Escuer. “En el caso de notar que la lentilla está enganchada porque el ojo se haya resecado, basta con hidratarla aplicando una solución para lentes de contacto o unas lágrimas artificiales. En cuanto al hecho de que una lentilla se caiga al llevarla puesta, las probabilidades de que esto ocurran son muy bajas, ya que las lentes de contacto de hoy en día, se ajustan más al ojo”, añade.

7. El cuidado de las lentillas es muy problemático.

Ni por asomo, lo que sí hay que tener en cuenta es que hay que hacerlo de forma correcta, siguiendo los pasos indicados por los especialistas. Limpiarlas y desinfectarlas resulta sencillo gracias a las soluciones específicas para lentes de contacto. Únicamente se trata de recordar cambiar el líquido del estuche y aclararlas antes y después de usarlas, y ser constante. Además, si lo que se busca es evitar cualquier tipo de mantenimiento, la solución pasa por elegir lentillas desechables de uso diario”, explica la experta.

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8. ¿Causan problemas en los ojos?

Finalmente, hay personas que creen que llevar lentillas causa problemas en los ojos. “Si se siguen las recomendaciones del óptico-optometrista sobre cómo cuidarlas y cuánto tiempo se pueden llevar, su uso es seguro“, concluye Escuer.

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