Microplásticos, el veneno está en tus cosméticos

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Los microplásticos o nanoplásticos son el veneno silencioso de nuestro planeta y nuestro organismo según los expertos. /Redes Sociales.

El mundo de la belleza y la cosmética no escapa a la crisis ecológica que vivimos en la actualidad. Toneladas de desechos de plásticos inundan nuestros océanos, bosques y hasta el cielo, con la basura espacial, por los hábitos humanos de consumo y producción. Por ello, entre otras medidas, debemos concienciarnos sobre las prendas de nuestro armario, el maquillaje y la cosmética.

Especialmente en lo que se refiere a los microplásticos. Las pequeñas bolitas, de menos de 5 milímetros de diámetro, que encontramos en sales y geles de baño, exfoliantes y pastas de dientes. Uno solo de estos botes, tan típicos en nuestro neceser, contiene entre 130.000 y 2,8 millones de microplásticos. Así, solo en un año en Europa, tiramos al mar más de 8.000 toneladas de microesferas al mar a través de la ducha o el lavabo. Lo que equivale al peso de la Torre Eiffel, según Greenpeace.

Microplásticos: «un problema de salud pública»

Microplásticos

La depilación con ceras naturales, miel o azúcar son una alternativa perfecta a las creaciones químicas que después llegan a nuestros acuíferos. /Redes Sociales.

 

Microplásticos que vienen en la lista de ingredientes con nombres como polietileno, polivinilo, polipropileno o poliestireno. Su tamaño hace que sean indetectables por las depuradoras de agua, de forma que llegan al mar afectando a la flora y fauna marina. Llegando de ahí a nuestro organismo al comer pescado, marisco (ya que ellos lo ingieren pensando que es plancton) o la sal. De hecho se estima que el 90% de la sal de mesa marina que consumimos contiene plásticos.

Nuestro organismo va acumulándolos porque son muy difíciles de eliminar y aún no están lo suficientemente estudiadas las consecuencias que tienen en nuestra salud. Aunque la Unión Europea ya prepara varios informes para prohibirlos, al haber visto que en los peces provocan intoxicaciones e incluso la muerte de algunas especies. Parece que el plástico tiene una gran capacidad para que otros tóxicos se adhieran a él. «La contaminación de los mares amenaza con convertirse en un problema de salud pública, especialmente por la presencia de microplásticos y nanoplásticos en los alimentos”, alertan desde la OCU.

Mejor sin plástico

Pequeños cambios en nuestros hábitos de vida marcan una gran diferencia. /Redes Sociales.

Mientras los legisladores toman medidas eficientes, nosotros podemos cambiar nuestros hábitos de consumo y vida. Por ejemplo no tirando al váter las lentillas o apostando por cosmética con ingredientes naturales. Cada vez es más habitual encontrar propuestas, como el jabón exfoliante de Mádara, el gel exfoliante con jojoba de Vera & The Birds o el de oliva de Matarrania, todas firmas ecológicas, que eliminan las células muertas a través de minerales, avena, huesos de frutas o semillas trituradas.

Además podemos recuperar la exfoliación en seco con las esponjas de luffa  (planta de la familia del calabacín). Una conciencia que se extiende a los centros de estética. Apostando cada día más por tratamientos respetuosos con el medio ambiente. Por ejemplo, la cadena de clínicas Sundara utiliza azúcar y limón para su depilación sugaring. Así también refleja la firma navarra Massada, con tratamientos corporales donde confía en el poder del café para mimar nuestra piel. Demostrando que hay muchas alternativas al plástico al alcance de nuestra mano.

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Asociaciones cómo Greenpeace nos alertan de la grave crisis ambiental que estamos viviendo. /Redes Sociales.

 

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