Así es Masako Owada, la nueva emperatriz de Japón

Masako de Japón, nueva emperatriz

Llegó el día quizá más temido por Masako Owada desde que contrajo matrimonio con el príncipe Naruhito. Tras la abdicación del emperador Ahikito y la entronización de su primogénito como emperador, Masako es la nueva emperatriz consorte del trono del Crisantemo, el más antiguo del mundo.

Poco podía imaginar Masako en su juventud que un día sería emperatriz de un trono en el que posiblemente nunca quiso sentarse. Con una formación exquisita, aspiraba a destacar como diplomática. No en vano, aparte de hablar cinco idiomas, es licenciada en Economía por la Universidad de Harvard y en Derecho por la de Tokio. Aparte, cursó Relaciones Internacionales en Oxford.

La fiesta en honor de la infanta Elena que lo cambió todo para Masako

Masako y Naruhito de Japón

Masako y Naruhito de Japón se casaron en 2003. A pesar de las dificultades y el rígido protocolo, él ha sido un gran apoyo para su esposa.

En 1986, Naruhito quedaba prendado de una joven Masako en una fiesta realizada en honor a la infanta Elena, de visita en Japón. Entonces, él ya sufría una gran presión por contraer matrimonio y tener un heredero. En los años siguientes, ella llegó a decirle «no» en varias ocasiones a la propuesta de matrimonio.

Finalmente, ante la insistencia de él y la presión familiar, que consideraba un honor que Masako hubiera sido elegida para formar parte de la casa imperial, ella claudicó. En parte, también, porque Naruhito logró tranquilizarla: «Haré lo posible por protegerte», le dijo. En su honor, cabe destacar que el nuevo emperador lo ha hecho en la medida de lo posible, pero el peso de las tradiciones y la alargada sombra de la Agencia de la Casa Imperial lo han hecho muy complicado.

La caída en depresión de la «princesa triste»

Masako y su hija Aiko

Los emperadores con su única hija, Aiko, que no heredará el trono por ser una mujer.

Durante años, Masako intentó adaptarse, incluso cuando su personalidad y sus sueños se vieron enterrados, ocultos en una jaula de oro. Normas como tener horarios controlados, sin acceso al pasaporte y la obligación de caminar tres pasos por detrás de su marido entraron en su vida. No obstante, lo más duro fue afrontar la terrible presión por no engendrar un hijo varón.

Tras años de tratamientos de fertilidad, un aborto en 1999, y voces que incluso sugerían que el príncipe la repudiase para poder tener un hijo con otra mujer, en 2001 nació su única hija, Aiko, que al ser una niña no podrá heredar el trono. En 2003, la Casa Imperial reconocía la depresión crónica de Masako, conocida ya entonces como «la princesa triste». Eso sí, se referían a esta enfermedad como «trastorno de adaptación».

La reina Letizia y Máxima, dos buenas aliadas

Masako y Máxima de Holanda

Los entonces príncipes de Japón y su hija Aiko, con la familia real holandesa en 2005. Desde hace años, Masako tiene una gran amistad con Máxima de Holanda.

Hoy, la emperatriz Masako afronta el reto de cumplir con sus obligaciones a pesar de su delicada salud. Eso sí, en los últimos años ha dado signos de cierta mejoría. En 2013, tras más de una década sin viajar al extranjero, acudió a la proclamación de Guillermo y Máxima de Holanda -con quien tiene una gran amistad- como Reyes. En las últimas semanas, su agenda se ha visto notablemente incrementada.

Aunque menos conocida, también se dice que tiene una buena relación con la reina de España. En 2007, doña Letizia, durante su viaje oficial a Japón, llamó la atención por evitar que Masako le hiciera una reverencia, apresurándose a saludarla con dos besos. No fue un desaire en absoluto, sino una muestra de afecto y empatía hacia ella.

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