María Lapiedra y Gustavo González: los gestos que desvelan su amor

María Lapiedra y Gustavo González

María Lapiedra y Gustavo González durante su paso por Telecinco.

La última aparición pública de María Lapiedra y Gustavo González dejo un gran número de titulares para analizar a fondo. La pareja más de moda en la televisión protagonizó su primera entrevista juntos. Una ocasión ideal en la que conocer más a fondo el estado de su relación.

Los momentos en los que estuvieron sentados en Sábado Deluxe nos permitieron escuchar varias declaraciones de amor en toda regla. «Estoy harto de las amenazas». «¿Qué ha habido otras mujeres? Sí, las ha habido. Mujeres de un día que no se pueden comparar con esto que tengo con María», confesó el fotógrafo. Además, María Lapiedra quiso dejar claro que el colaborador es el hombre de su vida. “Miro a Gustavo y se me cae la baba”.

“He destrozado la vida a alguien que no lo merece”

María Lapiedra y Gustavo González

El beso ¿tierno o discreto? que Gustavo dió a María.

Sin embargo, más allá de las palabras; existieron claves del lenguaje no verbal que han revelado mucho sobre estos dos enamorados. La primera de ella sería la gestualidad, tanto corporal como facial de Gustavo. Los expertos aseguran que las expresiones faciales son el indicador emocional más potente. Así, su rostro alegre, pero comedido; habría querido expresar que a pesar de la felicidad que vive también sabe el dolor que hay detrás.

 “Soy un canalla, he destrozado la vida a alguien que no lo merece. Hacer pública una infidelidad es muy duro, pero para quien lo sufre”, aclaró el mismo. Corroborando las pistas que sus gestos ya decían sobre el difícil momento personal al que se enfrenta.

El poder de la mirada

Las miradas cómplices entre ambos protagonistas.

Por parte de María, exultante; sus miradas hacia Gustavo eran muy sintomáticas. Mirándole directamente y sin poder parar de sonreír. «Llevo muchos años esperando estar contigo y ahora que por fin lo hemos conseguido espero que nada pueda romper nuestro amor y podamos vivirlo plenamente», fue la romántica declaración de amor de la nueva colaborada de Sálvame.

Una declaración de amor que aumenta puntos de película romántica si nos fijamos en el paralenguaje. El tono y los matices de la voz son los puntos de estudio de esta disciplina. Una materia en la que se aclara que si las palabras se dicen de una forma determinada se interpreta como síntoma de cercanía y sinceridad (como ocurriría en este caso). Además del poder del silencio cuando ambos se miraban sonriendo.

Una nueva aventura para María Lapiedra

María Lapiedra confesándose ante las presentadoras de Cazamariposas hace unos días.

Por último otras de las características que los expertos del lenguaje no verbal definen como clave es la postura. Los dos entrevistados estaban mirándose en la mayoría de ocasiones, como ya hemos comentado. Además de estar con el cuerpo ligeramente ladeado el uno hacia el otro. Un signo claro de confianza y cercanía con tu interlocutor. Todo esto se basa en la proxémica, que analiza la distancia entre personas al comunicarse.

Tras su paso por Sábado Deluxe, donde también María dio algunas pistas sobre su inminente divorcio. La contertulia de Divinity ha iniciado una nueva aventura. La novia de Gustavo González está estudiando para sacarse el carnet de coche de Cuenca; tal y como ella ha compartido en su perfil de Instagram. Uno de los capítulos más recientes, aunque no el último; de María Lapiedra y Gustavo González; los amantes más rentables de Telecinco.

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