María Callas: recordamos a un icono eterno de la ópera

Se cumplen 41 años de la muerte de María Callas, icono eterno de la ópera

María Callas fue y será uno de los grandes iconos de la ópera mundial.

María Callas nos dejaba hace poco más de 40 años a causa de un infarto de miorcardio. Considerada por muchos la mejor soprano de la historia de la música, su voz aún genera controversia. Y es que su amplio registro y el dominio de la técnica le valieron para cantar roles desde soprano ligera a personajes dramáticos pesados con gran éxito.

Hija de una pareja de emigrantes griegos, nacía en Estados Unidos. Tras la separación de sus padres, viajó a Grecia donde comenzó sus estudios en la música. La relación con su madre fue más bien complicada, siempre a la sombra de su hermana quien para su madre era más guapa. María debutaría en 1942 en el Teatro Lírico Nacional de Atenas con la opereta Boccaccio.

Su época dorada

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María Callas y su marido, Giovanni Battista.

Su fama llegó cuando el tenor italiano Giovanni Zenatello la contrató para cantar La Gioconda. Y fue precisamente en un viaje a Italia donde conoció a su marido, Giovanni Battista Meneghini quien tuvo un papel esencial en la carrera de María, pues le apoyo moral y económicamente y no dejó que su éxito decayera.

María se convirtió en una celebridad en Italia con Elvira en Venecia. Y varios años después decidiría bajar de peso (hasta 36 kilos) para representar en La Scala el papel de Medea, quien le abriría las puertas de otros muchos personajes. Su año de oro por antonomasia fue 1958 cuando en Lisboa hizo la que hoy en día aún consideran la mejor grabación de La Traviata de Verdi.

Años de decadencia

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María Callas junto a sus mascotas en una foto de archivo.

Un año después, en 1959, María Callas deja a su marido por el magnate Aristóteles Onassis. Con él protagonizó una auténtica “tragedia griega” pues comenzaron sus años de decadencia vocal. Años en los que el público advertía que la intensa vida social de la cantante había hecho mella en su trabajo. Onassis la acabaría abandonado por la viuda de Kennedy, una traición que Callas no pudo soportar.

Sus últimos años estuvieron protagonizados por la decadencia y los intentos de suicidio. Pero su rigor profesional durante tanto tiempo hizo que se convirtiera en un icono eterno. Una diva del bel canto que fue socavando su personalidad. “Una artista sierva de la música y al servicio del genio de los compositores”.

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