Isabel Preysler se sincera: «Julio no me era fiel, pero me adoraba»

Nueva imagenIsabel Preysler revela en primera persona para «Vanity Fair» información inédita acerca de sus matrimonios y divorcios, además de la trágica muerte de sus hermanos. Detrás de esa imagen de dama de alta sociedad, se oculta una mujer divertida y firme con un sorprendente sentido del humor.

En cuanto a su primer matrimonio con Julio Iglesias,la celebritie confesó «podría decir que nos casamos porque estábamos enamorados y sería verdad, pero lo cierto es que me quedé embarazada. Entonces parecía una tragedia no pasar por vicaría».
El cura que nos casó a Julio y a mí, el 20 de enero de 1971, declaró que nunca había visto a una novia llorar tanto en su vida, estar tan, tan triste. Simplemente sentía que no era el momento todavía». Además, añadió que años después fue «muy feliz» ya que Julio se comportó de manera adorable hasta el final, aunque «las cosas se pusieron tensas cuando le pedí el divorcio». «Mi madre no podía entender que me separara de un señor que me amaba tanto, porque, Julio no era fiel, pero me adoraba».

Una vez divorciada, Isabel se encontró con una Carmen Martínez Bordiú recién separada. «Cuando una mujer conoce la libertad, ya no hay marcha atrás. Carmen y yo nos reíamos y lo pasábamos bomba. Viajábamos a todas partes».

En referencia a su segundo matrimonio con Carlos Falcó, Isabel recuerda con mucho cariño esa etapa, «Carlos te hacía la vida muy agradable, entretenida y divertida. No fue culpa de Carlos, fue mía». Pero, «se cruzó Miguel en el camino y me fascinó, era muy brillante, tenía mucho sentido del humor. Pero también es una persona seria y me dijo que para él esta relación era muy importante y no para que me divirtiese y lo pasase bien».

En cuanto a la tragedia que ha vivido su familia; «Éramos seis hermanos y tres de ellos ya han fallecido. En 2011 murió mi hermana Beatriz de un cáncer de pulmón. Carlos falleció víctima de otro cáncer en 2013. Y Enrique se fue a los 25 años, en 1971. Pensé que mi madre no se iba a recuperar nunca. Pero las tragedias no son iguales a los 40 años que a los 88.

 

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