Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa, sin planes de boda a la vista

Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa, sin planes de boda a la vista

Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa forman una de las parejas más consolidadas del panorama nacional.

Tras su reciente escapada a Miami para conocer a los hijos de Enrique Iglesias y Anna Kournikova, su tercer y cuarto nietos, Isabel Preysler ha vuelto a la rutina. En la misma, ocupa un lugar destacado la asistencia a los numerosos compromisos tanto personales como profesionales de Mario. Uno de los últimos, además, era muy significativo para el escritor.

La pareja acudió en Madrid a un homenaje póstumo en honor a Fernando de Szyszlo, que se celebró en el Instituto Cervantes. El prestigioso pintor peruano y su esposa, Liliana Yábar, fallecieron hace cinco meses en un accidente doméstico.

Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa, sin planes de boda a la vista

Pasar por el altar está entre sus planes, pero no hay prisa.

Fue un duro golpe para el escritor, que se encontraba en Moscú por motivos de trabajo cuando conoció la trágica noticia. Un triste final que terminaba con casi 60 años de amistad entre el escritor y el pintor. En ese viaje a Rusia también estaba Isabel, que se convirtió en su mejor apoyo. También lo ha sido ahora, en este sentido tributo en el que Mario Vargas Llosa se mostró especialmente emocionado. “Nuestra amistad duró toda la vida. Nunca hubo un distanciamiento”, aseguró.

¿Y la boda de Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa?

Casi tres años han pasado ya desde que, aquel febrero de 2015, saltara la noticia que confirmaba una relación sentimental entre Isabel y Mario. Entonces, él todavía estaba casado con Patricia, con la que tan solo unos meses antes había celebrado su 50 aniversario de boda. Por su parte, Isabel rehacía su vida con el escritor tras el fallecimiento, en septiembre de 2014, de Miguel Boyer.

Vargas Llosa defiende a Isabel Preysler frente a las acusaciones de su hijo

Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler en una imagen de un acto en Nueva York.

Aunque tanto ella como él se siguen mostrando tan enamorados como el primer día, lo cierto es que aún no se han decidido a dar un paso más allá en su relación, convirtiéndose en marido y mujer. En alguna ocasión, Isabel ha asegurado no tener prisa por casarse. Lo cierto es que en estos tres años ambos se han mostrado muy comprometidos el uno con el otro; y sin necesidad de formalizar su relación. No obstante, tampoco sorprendería que, en cualquier momento, se dieran el esperado “sí, quiero”.

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