La nueva imagen de Isabel II y el duque de Edimburgo

Isabel II y su marido celebran el 20 de noviembre sus bodas de titanio.

La reina Isabel II y su marido, el duque de Edimburgo celebran su 70 aniversario de bodas, lo que se conoce como bodas de titanio. Para conmemorar tan señalada fecha, la casa real británica he publicado tres imágenes oficiales de ambos. Estas fotografías, se suman a la que también hicieron pública este fin de semana, donde se puede ver a la pareja feliz y sonriente.

A pesar de haber pasado los últimos setenta años trabajando codo con codo, el amor que un día les unió continúa intacto. Si por algo son conocidos entre sus allegados es por mantener la misma relación que cuando se conocieron. Siguen tan enamorados como entonces, tan cómplices y tan divertidos. Ambos se han convertido en el apoyo del otro y juntos son una de las parejas más sólidas de la monarquía.

Una boda llena de amor

El 20 de noviembre de 1947, la princesa Isabel y el príncipe Felipe se casaban en la abadía de Westminster. Ella llegaba radiante, del brazo de su padre George (que fallecería cinco años después, a causa de cáncer de pulmón), con un vestido diseñado por Sir Norman Hartnell. Un diseño que no fue aprobado hasta tres meses antes de la boda y con cristales bordados. El diseñador explicó en su día que su inspiración había sido el cuadro Primavera de Boticelli.

Para pagar su vestido de novia, Isabel II tuvo que recopilar cupones. Había pasado poco tiempo de la II Guerra Mundial y continuaban las restricciones en telas y alimentos/ Instagram.

Esta boda era la culminación de una historia de amor de cuento. Dicen que Isabel quedó prendada de él en cuanto le vio. Ambos se conocieron en 1934, en una boda familiar (la de Marina de Grecia y el duque de Kent). La guerra hizo que no pudieran estar juntos y, cuando se reencontraron, decidieron darse una oportunidad. No fue sencillo ya, que la familia de Felipe estaba exiliada de Grecia, perdiendo toda su fortuna.

Sin embargo, ninguno de los dos dejó que esto se convirtiera en un impedimento. De hecho cuando se comprometieron, el duque buscó la manera de entregarle a su prometida un anillo de categoría, como merecía una futura reina. Utilizó diamantes de una de las coronas familiares. Junto a un joyero, creó la pieza que todavía hoy puede verse en la mano de la reina.

Un ejemplo para la familia

El duque de Edimburgo, retirado desde el pasado mes de agosto, ha estado siempre al lado de su reina. Ejerciendo de consorte, ha permanecido al lado de su mujer, cumpliendo con sus obligaciones como miembro de la familia real. La Reina ha encontrado en él al compañero de viaje ideal, alguien que le ha apoyado y le ha ayudado a mantenerse firmeAlguien que, a pesar del tiempo pasado, todavía consigue hacerla reír a carcajadas.

La historia de Isabel II y Felipe de Edimburgo fue en su día una gran historia de amor; seguida, además, a tiempo real por todos los británicos. Esto recuerda al que se ha hecho con sus nietos y sus relaciones. Guillermo y Kate, o ahora Harry y Meghan, tienen en su abuela un buen espejo en el que mirarse. Ella ha sabido compaginar la vida familiar y la profesional sin descuidar a su pareja; él es su mejor apoyo y su gran aliado.

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