Así es la desesperada situación de Iñaki Urdangarin en prisión

La estancia en prisión de Iñaki Urdangarin no está siendo un camino de rosas

La estancia en prisión de Iñaki Urdangarin no está siendo un camino de rosas.

Nadie dijo que fuera fácil, y es que una condena no es ningún premio. Sin embargo, su estancia en prisión está siendo mucho más complicada para Iñaki Urdangarin de lo esperado. Él escogió la cárcel de Brieva para cumplir con su condena de más de cinco años por prevaricación, malversación, tráfico de influencias, fraude y dos delitos fiscales. Se escogió esta prisión por muchos motivos, pero uno de ellos fue sin duda la intimidad que le proporcionaba. Tanto a él como a su familia.

Se trata de una cárcel de mujeres con un módulo para hombres en el que él es el único preso. Aquí recibe de forma periódica las visitas de sus familiares y, sobre todo, de su mujer. A la infanta Cristina la permiten, de forma excepcional, entrar con el coche hasta el interior del recinto en lugar de tener que esperar fuera con el resto de familiares de presos. De esta manera se evitan problemas de seguridad, además de esquivar la tan ansiada fotografía de una infanta de España acudiendo a prisión.

La soledad, su peor enemigo

La estancia en prisión de Iñaki Urdangarin no está siendo un camino de rosas

Aunque Iñaki siempre ha contado con el apoyo de su mujer, ahora tiene que pasar casi todo el tiempo solo.

Esta intimidad, pronto se tornó en soledad y, tal y como han contado otros presos como Luis Roldán, que también cumplieron condena allí, esto es lo peor de todo. Las horas parecen multiplicarse, nadie con quien hablar, con quien comentar tus problemas, solo con tus pensamientos.

Esta fue una de las cosas que más afectaron a Urdangarín durante las primeras semanas. De hecho, tal y como recoge el portal LOC, llegó a pedir a los funcionarios: “Por favor, habladme porque si no me voy a volver loco”.

Una solución en el deporte

La estancia en prisión de Iñaki Urdangarin no está siendo un camino de rosas

El deporte siempre ha sido su refugio.

Sin embargo poco a poco parece haber encontrado la manera de sobrellevar su tiempo de aislamiento. Una vez más ha encontrado refugio en el deporte. En el medio citado con anterioridad informan que el running se ha convertido en su mejor aliado. Al parecer corre por un pasillo de 25 metros hasta quedar extenuado y lo funcionarios de prisiones defienden que lo hace para evitar pensar.

Todo este tiempo Iñaki ha mantenido una actitud cordial y educada, pero distante. No ha permitido que nadie se acerque a él ni ha compartido sus temores con nadie. Sin embargo parece que su estado emocional se ha estabilizado, dejando atrás ese riesgo de padecer depresión que le acechaba. Tal vez sea porque siente que el permiso está cada vez más cerca.

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