Hidratación: tras el verano, tu piel pide auxilio

Hidratación: tras el maltrato sufrido en verano, tu piel pide auxilio

La hidratación es un básico en la recuperación de la piel tras el verano.

Nadie diría que las vacaciones pueden tener un efecto negativo… Excepto el cabello y, especialmente, la piel. Durante el verano tendemos a relajarnos, tanto a nivel mental y físico (lo que es tan saludable como necesario). Y también en la rutina de cuidados faciales.

A la vuelta del periodo vacacional nos sorprende encontrarnos con indeseables compañeros como son una piel apagada, manchas, nuevas arrugas y una profunda deshidratación. Todos ellos se traducen en un cutis fotoenvejecido, en el que la luminosidad brilla por su ausencia. Si no fuera por el bronceado, que disimula los estragos sufridos, tendría un aspecto mucho peor que el que mostraba antes de la época estival.

Hidratación: algo básico para tu piel 

Hidratación: tras el maltrato sufrido en verano, tu piel pide auxilio

Antes de la llegada del invierno es conveniente reparar el cutis al máximo posible.

Hidratar en profundidad, reparar los daños sufridos, nutrir hasta las capas más profundas de la piel y devolverle a la piel la elasticidad y la tersura son los objetivos que habrá que perseguir a la vuelta de las vacaciones. Además de preparar el cutis para que esté fuerte y sano de cara al cambio de estación y al próximo invierno, que conllevará otro tipo de agresiones.

¿Qué ingredientes necesita mi piel?

Hidratación: tras el maltrato sufrido en verano, tu piel pide auxilio

Son muchos y muy diferentes los productos que podemos encontrar para cuidar nuestra piel.

Para cuidar la piel tras el verano, la doctora Espallargas, experta en Medicina Estética, recomienda utilizar en casa tratamientos que incorporen, además del imprescindible ácido hialurónico, los siguientes principios activos:

  • Vitamina C: Es imprescindible durante el día, aplicada, por ejemplo, en un suero o ampolla. Revitaliza, neutraliza los radicales libres, aporta luz. Después, hay que aplicar protección solar.
  • Retinol: Disminuye la profundidad de las arrugas y cicatrices al aumentar la síntesis de colágeno, y repara el daño causado por el sol, restaurando los niveles de vitamina A, disminuidos por los UVA. Lo ideal es reservarlo para la noche.
  • Alfahidroxiácidos (AHA): son ácidos frutales. Como el ácido glicólico, que viene de la caña de azúcar. El ácido láctico, que se obtiene del yogur. El ácido málico, formulado a partir del jugo de manzana. Acido tartárico, procedente de la uva, o ácido cítrico, que se extrae, entre otros, de la naranja o el limón. Exfolian de manera suave, mejoran la textura y tono cutáneos al estimular la regeneración celular y destruir las capas de piel alteradas… En definitiva, devuelven al rostro una “piel nueva”.
  • DMAE: Se trata de un potente antioxidante que elimina los radicales libres, aporta firmeza al rostro y al cuello, redefine el contorno de la mandíbula, disminuye las arrugas alrededor de los ojos y la boca y aumenta la elasticidad de la piel.

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