Gustavo González y Diego Arrabal, buscados por la policía

Llega a "Sálvame"... ¡la policía!

Diego Arrabal se mostraba sorprendido pero Gustavo sabía por donde iban los tiros. / Mediaset.

Sálvame nos tiene acostumbrados a fuertes enfrentamientos y a sorprendentes escándalos. De nuevo vuelve a ser el protagonista de una situación un tanto comprometida.  Hace un par de semanas que la policía interrumpía el programa para hablar con Gustavo González.

Las fuerzas del orden han vuelto a personarse en el programa, pero en esta ocasión, los policías buscaban a ¡dos colaboradores! Diego Arrabal y Gustavo González. Los paparazzis tienen un litigo con Mariló Montero, la que fue presentadora de TVE. Los agentes se han desplazado hasta las instalaciones de Mediaset para entregarles la citación.

La causa del conflicto

Llega a "Sálvame"... ¡la policía!

Todos se dirigían fuera del plato para recoger la citación. / Mediaset.

El motivo del conflicto entre la presentadora y los paparazzi son unas fotografías que tomaron de ella mientras disfrutaba de unos días de playa. “Esto parece de coña. No sé si tengo la negra, pero cada vez que presento, la Policía se presenta aquí”, señalaba en directo Kiko Hernández. El colaborador ejercía de presentador debido a la ausencia de Jorge Javier, que se encuentra de vacaciones.

Ambos colaboradores se defendían. Hay un proceso judicial abierto, un juez nos tiene esas fotografías secuestradas desde hace dos años y no se celebra el juicio… pero nosotros no podemos sacar esas fotografías, que son en una playa pública y que, para mí, no tienen mayor importancia”, expresaba Arrabal.

Mariló enfada a los colaboradores

Llega a "Sálvame"... ¡la policía!

Los colaboradores están muy molestos con la presentadora. / Mediaset.

“Son hechas en un sitio que está bajo jurisdicción francesa. Me tocó ir a la embajada de Francia y se va a demostrar que están hechas en un lugar público, pero nos sentimos indefensos“, comentaba Gustavo. El colaborador terminaba advirtiendo a la presentadora: “creo que es un error muy grande por parte de Montero, porque nosotros no teníamos la intención de sacar las fotos. Pero si nos da la razón el juzgado… ¿qué hacemos, Mariló?”.

Diego, con la citación en la mano, terminaba enfadándose. El juzgado le obliga a a personarse en el juzgado el 13 de julio a las 10 de la mañana. “No me viene bien a mí”, comentaba acerca del horario. “No tiene ni pies ni cabeza. Ella sabe cuál es nuestra dirección, pero esto son ganas de hacer ruido. Y si quiere ruido, tendrá ruido”.

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