Greta Garbo, la leyenda de una musa de Hollywood

Greta Garbo

Greta Garbo se consagró como una de las actrices más famosas del mundo. A día de hoy, su leyenda sigue muy presente.

Hoy, 15 de abril, se cumplen veintiocho años de la muerte de Greta Lovisa Gustafsson. Puede que no sabes quién es, pero seguro que sí conoces a la famosa Greta Garbo. La actriz sueca, que luego se convirtió en ciudadana estadounidense y vivió en Estados Unidos casi toda su vida, nos dejó tal día como hoy hace casi tres décadas. Una neumonía se la llevó a los ochenta y cuatro años.

Garbo nunca soñó con ser actriz. Con catorce años, tras la muerte de su padre, decidió ponerse a trabajar para ayudar a su familia. Así, la joven decidió comenzar su carrera como modelo, aunque a principios de los años veinte debutó en el cine mudo con gran éxito. De la pobreza pasó a ser una de las estrellas mejor pagadas de la meca del cine; a su muerte, su fortuna se estimaba en varios millones de euros de la época.

De Suecia a Hollywood

Greta Garbo

Greta Garbo se convirtió en una musa del cine, tanto mudo como sonoro.

Tanto la aclamaba el público que, a la hora de promocionar el sonoro, se le usó como reclamo.”¡Garbo habla!” fue el eslogan escogido para publicitar la cinta Anna Christie (1930); por ella fue nominada a los Premios Óscar. Mata Hari, La reina Cristina de Suecia y Anna Karenina ayudaron a afianzar su leyenda y fama como estrella de Hollywood.

Si hay un papel por el que se le recuerde a día de hoy es sin duda por Nina Ivanovna de Ninotchka (1939) Aquella actuación le valió muchos disgustos y ganarse un impresionante miedo al fracaso; así, poco a poco, se fue alejando del cine. En 1954 le entregaron un Premio Óscar Honorífico por toda su carrera.

Una vida de retiro

Greta Garbo

Con los años, “la Garbo” decidió retirarse dela vida pública.

Fue a mediados de los años cincuenta cuando Greta Garbo decidió retirarse del cine. Acosada por los periodistas, se recluyó en su casa de Nueva York. Sus escasos contactos sociales, siempre pertenecientes a la jet set, se realizaban en la intimidad de su hogar o en el de alguno de sus amigos.

Las puertas traseras y las prendas que la ayudaban a pasar de incógnito -como gafas de sol o sombreros- se convirtieron en sus aliados. Tal era su ansia por pasar desapercibida que cuentan que, cuando la reconocieron por la calle y le dijeron quién era, ella respondió: “Yo fui Greta Garbo“.

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