Familia Alba: las causas del distanciamiento de los hermanos

Familia AlbaMalestar entre los hijos de la duquesa de Alba: las causas

Cuatro meses después del fallecimiento de la duquesa de Alba, las relaciones entre sus seis hijos no pasan por su mejor momento.

Han sido preparados por su madre para aceptar la tradición del vínculo del mayorazgo, que beneficia especialmente al primogénito y protege del fraccionamiento de los bienes.

El objetivo es no desmembrar un legado histórico que cobra importancia valorado en su conjunto. Todos conocían la situación, y la asumían, pero las decisiones que está tomando Carlos, que será oficialmente nuevo duque de Alba en cuanto pasen los seis meses de luto obligado, están generando malestar entre los hermanos.
Carlos ha asumido con vigor, decisión y energía su papel, el que le encomendó su madre, el de ejercer de principal heredero de un legado de historia compuesto en su mayor parte  por latifundios, edificios y bienes artísticos, estimado por la revista Forbes en unos 3.000 millones de euros, una cantidad en absoluto desorbitada si tenemos en cuenta que un solo Goya de los muchos que posee puede superar la cifra de 24 millones de euros.

Se enfrenta el duque a la difícil tarea de administrar una fortuna inmensa, que sin embargo, adolece de un tremendo problema: la falta de liquidez. Sin prisa pero sin pausa, pretende convertir los palacios más emblemáticos de la casa ducal en meros monumentos históricos, y abaratar en gastos de servicio y personal.

“Pregúntenle al señor duque… ”

familia alba al completoCayetano Martínez de Irujo, el menor de los cinco hijos varones, el jinete que campaba a sus anchas en las cuadras de Liria con sus magníficos caballos y tenía incluso secretaria con despacho en el palacio, ha sido el gran damnificado.

Ya no gestiona, por expreso deseo de su hermano, las más importantes propiedades agrícolas de la familia, y ha sido instado a abandonar Liria. Nada será lo mismo tampoco para Eugenia, la menor, quien siempre mantuvo sus aposentos en el palacio del siglo XVIII situado estratégicamente en pleno centro de Madrid.
Pese a su despido, Cayetano podrá comercializar los productos delicatessen de la marca Casa de Alba, cuya presentación ante los medios se mostró veladamente crítico hacia su hermano mayor: “Carlos se ha hecho cargo de sus cosas. Espero que continúe el legado de mi madre; de no ser así, sería un fracaso”.
Hay quien considera que Carlos no se ha portado bien con su hermano Cayetano. Fue el conde de Salvatierra quien forjó la alianza para que su madre repartiese entre sus hijos gran parte de la herencia para darle a cambio permiso para que contrajera matrimonio con Alfonso Díez.
Tampoco está contento Fernando, el único que sigue residiendo en Liria, entre otras cosas por estar soltero.

En declaraciones a un periodista, por la calle, el marqués de San Vicente del Barco, habló con tono desabrido de su hermano Carlos en unos términos que evidenciaban el malestar: “A los hermanos no les pasa nada, están muy bien todos. Pregúnteselo al señor duque. A don Carlos, pregúntenselo, no a mí. No soy el patrón de la Fundación”. Las palabras del menos beligerante de todos los hermanos, un prodigio de educación, han sido interpretadas como un claro síntoma de que la paz familiar ha desaparecido.
De Alfonso Díez, sin embargo,  el actual duque de Alba habla muy bien: “lo que le corresponda lo tendrá”, ha dicho. Según LOC, Díez ha reclamado la cuota viudal de los bienes de la duquesa que quedan por repartir. Sería un 26% del montante obtenido por la subasta de un legado artístico formado por unas 200 piezas de arte entre las que figuran cuadros de Renoir y Picasso, joyas y muebles antiguos.

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