12 pasos para acabar con el dolor de espalda

El dolor de espalda es más común de lo que pensamos.

El dolor de espalda es más común de lo que pensamos.

¿Por qué me duele la espalda? Y, sobre todo, ¿por qué no consigo solucionar este problema que amenaza con durar toda la vida? Estas son preguntas que se hacen la mayoría de quienes padecen dolor de espalda. Y que, según la Organización Mundial de la Salud, son el 80% de la población mundial.

En esa alarmante cifra hay pacientes de muchos tipos: desde quienes sufren lesiones o accidentes, a los que padecen estrés y otros problemas nerviosos; pasando también por quienes son víctimas de sus malos hábitos de vida.

A todos estos sufridores diarios del dolor dedica Ata Pouramini su nuevo libro: Escuela de la espalda. Una obra que se centra en que cuidar nuestra espalda es cuidar nuestra salud de manera global. Nuestra espalda, y en concreto nuestra columna vertebral es un soporte que además de afianzar da vida: por la columna transita la información que nos permite ser quienes somos, movernos como nos movemos, reaccionar como reaccionamos. Nuestra movilidad, flexibilidad , agilidad, relación con el entorno, al fin y al cabo, dependen de ella”, afirma. 

En la imagen el quiropráctico Ata Pouramini, autor del libro.

El experto nos anima a buscar nuevas respuestas. Y, claro está, nuevas soluciones a las preguntas arriba planteadas, Sin embargo, esta guía (nunca manual de remedios) nos insta finalmente a tomar personalmente las riendas de nuestra propia salud. Lo hace mediante estos doce pasos para solucionar tus problemas de espalda:

1. El doctor eres tú

Será sólo tu más férreo convencimiento de que deseas un remedio a tu problema el que lleve a encontrarlo. Los consejos de los especialistas son instrumentos para curarnos y luchar con el dolor; pero sin no trabajas por tu salud, no te servirán para nada.

2. La actitud lo es todo

Los seres humanos somos capaces de cambiar cualquier situación sin importar lo grandes que sean las dificultades. Traslada este pensamiento a la salud, aplíca y agilizarás cualquier recuperación.

 3. Establece tus reglas

Al igual que lo haces en tus relaciones personales o en el trabajo, ¿por qué no hacerlo en la salud? Escríbelas y cúmplelas. Son las normas mediante las que has decido cuidarte y abarcan desde cómo te alimentas hasta el tiempo que dedicas diariamente a descansar.

4. Practica la autodiagnósis

Por supuesto, no se trata de un diagnóstico médico, sino de dedicarle tiempo a conocer tu propio cuerpo, su flexibilidad, su movilidad, su resistencia, su fuerza.

5. Persiste en curarte

Si tienes un problema de espalda y te dicen que no se puede hacer nada, no te des por satisfecho con la respuesta. Sigue insistiendo, sé persistente, busca otros especialistas, otras disciplinas. Sé fuerte  en tu empeño hasta encontrar la solución.

6. No te olvides de las metas

Una vez y escrito tu plan de salud desde un punto de vista realista, acorde con tus posibilidades físicas, elabora un plan para llevarlo a cabo y ponle fecha a esas metas.

7. Gente sana alrededor

Tu vida es un reflejo directo de las expectativas de la gente que te rodea. Es muy importante que las personas que están a tu lado y con las que compartes tus metas tengan los mismos deseos y anhelos que tu. Si queremos cambiar de hábitos para iniciar una vida más saludable deberemos buscar la compañía de personas que practiquen esos hábitos.

8. Modifica el enfoque de tus preguntas

Por ejemplo, una pregunta incorrecta sería: ¿Por qué estoy tan mal siempre? Si sustituimos este enfoque victimista por otro neutro, que nos lleve a preguntarnos por la frecuencia o la intensidad de nuestro dolor, nos hallaremos más cerca de la solución.

9. Cuida tu estado emocional

Lo anterior nos lleva a fijarnos en nuestro lenguaje, que suele delatar una actitud pesimista: “siempre me pasa a mí”.  Son frases autodestructivas que nos introducen en un círculo vicioso de toxicidad y malestar.

10. Vigila tu estado mental

El cambio de actitud te reforzará, te hará más permeable ante las circunstancias, lo que te permitirá sortear las “crisis de la espalda” sin caer en el otro círculo vicioso: el de la ansiedad por el dolor y el dolor por ansiedad.

11. Sé físico

Los seres humanos no estamos hechos para estar tumbados todo el día  o para andar de casa al trabajo y del trabajo a casa. Muévete y experimentarás el cambio. Puesto que estamos diseñados para el movimiento, tu espalda, eje tu cuerpo y vida, será la primera en notarlo.

12. Todo está relacionado

Emociones, cuerpo y mente están relacionados. Nuestro entorno nos influye,  la mesa de trabajo, el colchón… El continente, nuestro cuerpo, agradece mucho desde el mínimo cuidado para mejorar; por qué no gastarnos algo de dinero en un buen masaje relajante. Y, por último, claro el contenido. Las pastillas que no nos curan, el tabaco, el alcohol.

Un buen aliado

Un buen aliado para rebajar nuestro dolor son los geles o cremas de uso tópico que contienen antiinflamatorio como el ibuprofeno, muy recomendable para el proceso de dolor localizado. Debes usarlo extendiéndolo y dando un suave masaje en la zona afectada. Es adecuado utilizar para reducir también el excesivo consumo de medicamentos. Un buen ejemplo es Novidol, un nuevo gel con efecto antiinflamatorio y doble acción analgésica, aliviando el dolor y la inflamación ocasional. De aplicación cómoda y rápida.

Dejanos tus Comentarios