David Bustamante y Paula Echevarría: adiós a los recuerdos de su vida en común

Paula Echevarría y David Bustamante ya pueden vender su casa

Paula Echevarría y David Bustamante ya pueden vender su casa.

Hace ya casi dos años que David Bustamante y Paula Echevarría confirmaron su divorcio. Desde mucho antes de ese momento ya hacían vida por separado. Ahora sus caminos se separan definitivamente ya que por fin pueden vender el que fue su hogar familiar. 

De momento es Paula quien vive allí junto a Daniella, la hija que tienen en común. Pero esto es una situación temporal hasta que la casa de la actriz esté terminada y pueda mudarse de manera definitiva al que será su nuevo hogar. Una casa modular que está construyendo en una parcela cercana a la otra.

Se libra del embargo de su casa

Paula Echevarría y David Bustamante ya pueden vender su casa

Desde el divorcio, David Bustamante se ha mudado a un ático donde vive solo. / Redes sociales.

Sobre la casa que compartieron como familia pesaba un embargo que impedía vender el inmueble. Algo que la pareja levaba tiempo pensando hacer, desde antes de su separación. La casa pertenece en un 80 % al cantante, y el resto sería de la actriz. Cuando la adquirieron les costó en torno a 1,5 millones de euros y, cuando la pusieron a la venta, no encontraron comprador.

Según ha informado el portal Vanitatis, este inmueble tenía dos dotaciones de embargo, una con el Ayuntamiento de Villanueva de la Cañada y la otra con el Estado. La primera era menor y la subsanaron en el verano de 2017. La otra ascendía a más de 720.000 € y afectaba solo al porcentaje del músico. Al parecer eso está también solucionado por lo que ya no habría problemas para venderla.

Paula Echevarría y David Bustamante: nueva vida

Paula Echevarría y David Bustamante ya pueden vender su casa

¿Compartirá su nuevo hogar con su novio, Miguel Torres? / @pau_eche

La casa familiar ha dejado de ser útil ahora que el matrimonio ya no convive en ella. Una vez que las obras de la casa de Paula terminen, el plan es venderla y repartirse los beneficios. Es una finca de 2.500 metros cuadrados, un espacio demasiado grande para una persona sola.

O por lo menos eso parecen pensar ellos, que consideran que lo mejor que pueden hacer es empezar sus nuevas vidas en lugares nuevos, sin tener que enfrentarse a todos los recuerdos que seguro que siguen atados a este hogar.

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