Descubre cómo la contaminación puede perjudicar tu piel

Descubre cómo la contaminación puede perjudicar tu piel

La contaminación es un potente enemigo de nuestra piel.

Las radiaciones solares ya no son el principal enemigo de la piel, ahora lo es la polución. Especialmente en las grandes ciudades, es la nueva bestia negra de la belleza cutánea. Partículas contaminantes, gases y metales pesados, luz azul (la que emiten los dispositivos electrónicos como el ordenador o el smartphone), radiación UV… Vivimos rodeados por todo un mundo invisible del que prácticamente no nos percatamos. Pero que tiene un impacto muy visible en la piel.

La contaminación acelera el proceso natural de envejecimiento, provoca procesos inflamatorios y alérgicos, y todo tipo de alteraciones cutáneas, manchas, falta de luminosidad, tono apagado… A lo largo del día, y sobre todo en la ciudad donde la contaminación es mucho más intensa, estas partículas nocivas se van depositando sobre la superficie de la piel. Algunas, incluso, son tan pequeñas que traspasan su barrera y penetran en las capas inferiores. 

Protección ante la contaminación

Descubre cómo la contaminación puede perjudicar tu piel

Existen escudos protectores que luchan contra los efectos de la contaminación en la piel.

Por eso, ha surgido una nueva categoría cosmética: los escudos urbanos o escudos cosméticos. Los cuales se han convertido en un must have de obligado uso. Más allá de proteger de las radiaciones solares (que también), actúan a modo de escudo para mantener a salvo la piel de la acción de estos agresores. El objetivo es muy sencillo: fortalecer la barrera de protección natural de la piel y evitar que estas partículas perjudiciales penetren en el organismo.

Debido a los procesos de combustión de la industria y el tráfico, el aire que respiramos está repleto de sustancias microscópicas perjudiciales para nuestra piel y nuestra salud. Las PM (particulate matter) son pequeñas partículas de materia orgánica e inorgánica suspendidas en la atmósfera: sulfatos, nitratos, carbón, polvo, hollín, cenizas, etc. En el aire hay también metales pesados, que pueden resultar tóxicos en según qué dosis (hierro, zinc, cobalto…), así como multitud de gases nocivos como el dióxido de nitrógeno (NO2) o el ozono troposférico (O3).

Tipos de contaminantes

Descubre cómo la contaminación puede perjudicar tu piel

La polución puede aparecer de múltiples formas en nuestro entorno.

  • Gases contaminantes: responsables de la dermatitis irritante, que provoca lesiones similares a las que causa el exceso de exposición a la radiación solar (rojeces, ardor).
  • Humo: los radicales libres y los oxidantes reactivos provocan estrés oxidativo e inhiben los mecanismos antioxidantes. Además de favorecer la pérdida de agua transepidérmica y degradar las fibras de sostén (colágeno, elastina).
  • Luz azul: presente en el espectro electromagnético y emitida también por los dispositivos electrónicos (smartphone, ordenadores, tablets). Dispara la producción de radicales libres, altera los ciclos de sueño y vigilia, degrada las vitaminas C y E. Y reduce el nivel de oxígeno en los tejidos, produciendo un tono apagado y un aspecto cansado.
  • Metales pesados: en especial cromo, estaño y manganeso. Irritan y producen inflamación en piel y mucosas.
  • Monóxido de carbono: produce hipoxia (falta de oxígeno) en los tejidos, y ralentiza el metabolismo celular. Esto acelera el envejecimiento, favorece la deshidratación y resta luminosidad.
  • Partículas en suspensión: responsables de muchas dolencias cutáneas, entre ellas alergias e irritaciones.

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