El colorete: arma infalible para un «look buena cara»

El colorete: arma infalible para un "look buena cara"

El truco para encontrar tu tono ideal es pellizcar ligeramente las mejillas y elegir un colorete lo más similar posible a tu rubor natural.

No hay otro producto de maquillaje tan versátil, ni que consiga tanto con tan poco. Tan solo un brochazo (un toque si es en crema, o una gota si es líquido) es suficiente para cambiar en cuestión de segundos el aspecto de la tez, aportando un look sonrosado, juvenil y muy favorecedor, que define los volúmenes faciales y realza los rasgos. Es por ello que los maquilladores recomiendan no obviarlo jamás, ni en los looks de día ni en los de noche.

¿Cuál elegir?

El colorete: arma infalible para un "look buena cara"

El colorete en formato crema es uno de los básicos que no puede faltar en tu neceser.

Dependiendo del efecto que queramos conseguir, así como de la duración y el acabado deseados, elegiremos uno u otro, y lo aplicaremos con brocha, directamente con los dedos o con esponja. Respecto a dónde aplicarlo, hay tres formas  de hacerlo con éxito. Situarlo en el centro de la mejilla (sonreír es el truco más sencillo para localizar el lugar exacto). Marcando la forma natural del hueso del pómulo. Y dibujar con la brocha un 3 que parta de la sien, pase por el pómulo y termine cerca de la línea de la mandíbula.

Los expertos recomiendan, además, dar un ligerísimo toque en frente, tabique nasal y barbilla, para conseguir un efecto de rubor más natural. Lo que es importante es evitar aplicarlo cerca de las aletas de la nariz y el surco nasogeniano, pues crea un efecto óptico de mejilla descolgada que avejenta y entristece la expresión.

El colorete: cuestión de texturas

El colorete: arma infalible para un "look buena cara"

Las barras de colorete permiten que las puedas utilizar en párpados y labios.

Los encontrarás en todo tipo de formatos y texturas: en polvo, en crema, en barra, líquido… El colorete en polvo es el más clásico, y el más utilizado. Puede tener acabado mate o satinado, se aplica con brocha, y funciona bien en todos los tipos de piel. Debe aplicarse como último paso del maquillaje, y por lo general su duración es menor, ya que el polvo se va desprendiendo a lo largo del día.

La textura en crema es perfecta para quienes quieren un acabado jugoso y potenciar la luminosidad. Se puede aplicar tanto con pincel o esponja como con los dedos para un efecto muy natural; se aplica tras la base y pueden tener acabado satinado o mate. Por último, los coloretes líquidos aportan un acabado mate muy natural. Son los que mayor fijación y duración ofrecen y su intensidad se puede modular al gusto.

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