Uvas: mucho más que una tradición de Nochevieja

Uvas: mucho más que una tradición de Nochevieja

En España es tradición comer doce uvas antes de que empiece el nuevo año.

Tan pequeña como poderosa, la uva es una fruta presente en las civilizaciones mediterráneas desde la Antigüedad. Aunque en España, debido a la tradición, su temporada más alta de consumo sea a finales de diciembre, esta superfruta tiene mucho que ofrecer durante todo el año.

Al igual que todas las bayas (grupo de frutas al que pertenece), está cargada de fitonutrientes beneficiosos para la salud. Además de ser muy antioxidante, por su alto contenido en compuestos como los flavonoides y los polifenoles, aporta minerales esenciales. Entre los que destacan el potasio, el hierro, el calcio, el fósforo y el selenio, entre otros; betacarotenos, vitamina C y fibra, además de hidratos de carbono de absorción rápida.

Beneficios de las uvas

Uvas: mucho más que una tradición de Nochevieja

Los beneficios que aportan las uvas a nuestro cuerpo son numerosos; por eso, es recomendable comerla durante todo el año.

La Organización Mundial de la Salud recomienda su consumo debido a sus múltiples propiedades, entre las que destacan la mejora de las funciones intestinal, renal, hepática, cardiovascular, ósea y cutánea, entre otras. A nivel cardiovascular, no solo favorecen el buen estado del corazón y las arterias, sino que, además, mejoran la vasodilatación y reducen el riesgo de trombosis.

Además, debido a su alto contenido en potasio, ayudan a regular la tensión arterial. Por otra parte, y gracias a su acción antioxidante, ayudan a proteger el organismo del envejecimiento prematuro y la acción de los radicales libres, y dado que cerca de su 80% es agua, ayudan a mantener la hidratación y a eliminar toxinas. Y aunque tienen fama de “engordar”, no es cierto: su índice glucémico es medio, y 100 g suponen tan solo unas 70 calorías.

¿Por qué 12 uvas en Nochevieja?

Uvas: mucho más que una tradición de Nochevieja

La tradición no viene de un excedente de cosecha tal y como se piensa.

Al parecer, la tradición nació en 1880 en Madrid, como una acción satírica y de protesta de los chulapos hacia la burguesía. Aunque la realidad es que mucha gente piensa, erróneamente, que su origen se debe a un excedente de la cosecha de 1909.

Eso sí, siempre que las tomemos (sea para despedir el año o no) hay que hacerlo con piel. Para aprovecharse de todos sus beneficios es importante comerlas con piel, pues es donde se encuentran casi todos sus nutrientes, especialmente, la fibra, que les aporta un leve efecto laxante y estimula el tránsito intestinal.

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