12 trucos para no engordar en Navidad

En estas fechas es muy típico juntarnos a comer. Te contamos cómo hacer para no engordar en Navidad.

En estas fechas es muy típico juntarnos a comer. Te contamos cómo hacer para no engordar en Navidad.

Por Amor Sáez.

En Navidad no solo se resiente nuestro bolsillo, también nuestra figura; y es que la gastronomía y los excesos son protagonistas indiscutibles en estas fechas. Pero con estos sencillos trucos pasarás las fiestas sin que tu peso se resienta. ¡Toma nota de ellos!

1. Picoteo sano

“Para no llegar con hambre a una comida conviene tomar algo ligero antes de salir de casa, como una manzana, rica en fibra saciante; un puñado de frutos secos (nueces, almendras y avellanas son los menos calóricos y ricos en ácidos grasos esenciales); o una barrita de proteínas y fibra, que aumenta la saciedad”, aconseja la doctora Sarabia (Bilbao).

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Magnesio, fósforo, calcio, proteínas y omega 3 es lo que aportan los frutos secos a nuestro organismo. Eso sí, hay que consumirlos en raciones pequeñas.

2. Beber sin tener sed

Hay que consumir entre 1,5 y 2 litros diarios de agua. La norma a seguir es: todo líquido eliminado debe ser repuesto. “Es la forma más saludable de depurar el organismo, si lo mantenemos en constante hidratación lo ayudamos a eliminar toxinas”, asegura la experta en ciencia y tecnología de los alimentos Cristina Rodríguez Alconada (Madrid).

3. Y hacerlo antes de las comidas

 “Beber dos vasos de agua antes de las comidas principales produce una sensación de saciedad. Y las hojas de té verde estimula el metabolismo y ayuda a bajar de peso”, según la dietista Laura Pire, (Gijón). Y solo se recomienda beber un vaso de agua durante las comidas. “Más cantidad baja la acidez del estómago, diluye los jugos gástricos y hace la digestión más lenta y difícil”, explica.

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Beber agua es un básico para mantener la hidratación de nuestro organismo en sus niveles óptimos.

4. Sin gas efecto globo

Malas noticias: la cerveza, ‘con’ y ‘sin’ alcohol, así como los refrescos o los vinos espumosos, no son una buena opción porque contienen gas. “El dióxido de carbono de estas bebidas aumenta la acidificación de los jugos gástricos, provoca reflujo gastroesofágico, acidez, hinchazón y en exceso es potencialmente nocivo”, asegura la experta.

5. Vino tinto en lugar de blanco

Lo suyo sería evitar el alcohol, pero ¿quién no se toma una copita en Navidad? Opta por el vino tinto. “Contiene más antioxidantes, menos azúcares y es menos calórico que el blanco -70 Kcal frente a 100-. Y en cantidades moderadas aumenta la secreción gástrica y estimula la digestión”, según Adelardo Caballero Díaz, director del Instituto de la Obesidad de Madrid. Eso sí, máximo dos copas por comida.

6. Sopa de verduras o pollo

“Hay que limitar el consumo de las cremas y caldos más espesos, que suelen estar preparados con leche, nata, yemas de huevo o contener un extra de grasa procedente de carnes como el cordero, el cerdo o la piel del pollo y esto las hace muy calóricas”, advierte el doctor. Mucho mejor la sopa de verduras y la de pollo sin piel, que “son ricas en vitaminas y minerales, tienen propiedades depurativas y ayudan a reequilibrar el funcionamiento normal de la vesícula biliar”, según el experto.

7. Carnes sin piel

Hay que eliminar la grasa visible y la piel de la carne del cordero y el cochinillo. “El cerdo ibérico y las aves sin piel son mejor opción. Tienen menos grasa, son menos indigestas y aportan ácidos grasos insaturados, por lo que son platos cardiosaludables”, apunta la dietista.

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8. Mariscos y pescados, mejor que carnes

“La proteína que aporta el pescado y el marisco es equiparable a la de la carne, con la ventaja de que su grasa es insaturada y su proteína muy digestiva”, según Laura. Y en cuanto al marisco, los que menos colesterol y ácido úrico aportan son los de concha –ostras y vieiras-, y los que más, los crustáceos -langosta, bogavante, langostino y gamba-. Modera su consumo, evita acompañarlos con mayonesa, y opta por las vinagretas.

9. La fruta, fuera de las comidas

Según los expertos en nutrición, consumida con moderación entre horas tiene un efecto saciante, por su contenido en agua y fibra; y ayuda a controlar el apetito. Eso sí, advierten que, como postre, su azúcar de absorción rápida estimula la producción de insulina, hormona que frena la degradación de las grasas y bloquea la pérdida de peso.

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10. El aliño de toda la vida

“Mejor optar por las salsas ligeras elaboradas con yogur, tomate o hierbas aromáticas. Y aderezar los platos con la vinagreta de siempre, también se puede sustituir el vinagre y la sal por yogur desnatado, mostaza, miel, orégano, pimienta, ajo o limón”, aconseja el doctor. Los dosificadores en spray ayudan a controlar la cantidad de aceite. Que sea de oliva extra virgen, y no más de 2 ó 3 cucharadas soperas al día.

11. El pan, integral o de semillas

Si no se puede resistir la tentación de comer pan, mejor que sea integral o de semillas -de lino, sésamo, amapola, chía, pipas de calabaza o girasol- según la experta. Además, tienen más fibra, menos calorías, sacian más, mantienen a raya los niveles de azúcar en sangre y ayudan a regular el tránsito intestinal”, asegura.

12. De postre, infusiones digestivas

Es preferible saltarse el postre y si no, compartirlo. “Es mejor tomar una infusión (té verde, diente de león, cola de caballo, manzanilla, menta, anís… para mejorar la digestión, aumentar la diuresis y evitar la hinchazón y los gases”, según Pire.

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