Realfooding: la última tendencia en nutrición

"Realfooding": la última tendencia en nutrición

El Realfooding es una alimentación basada en alimentos que nos aportan lo que necesitamos y favorecen un estado óptimo de salud.

En sí, los principios del Realfooding no son nada nuevo, pues, como nos explica el dietista Carlos Ríos, es un estilo de vida basado en «evitar los productos ultraprocesados y priorizar lo que llamo comida real. Incluye los alimentos mínimamente procesados y los alimentos cuyo procesamiento no haya disminuido la calidad y las propiedades saludables del mismo».

Pero comer real no significa no cocinar los alimentos: «No todo el procesamiento es insano, sino que para muchos alimentos es necesario. Cuando cocinamos, estamos procesando los alimentos; muchos de los cuales serían incluso indigestos para nuestro cuerpo si no lo hiciéramos. Con ese procesamiento lo que conseguimos es que los alimentos sean más fáciles de digerir y sus nutrientes estén más disponibles para que nuestro cuerpo pueda absorberlos», aclara.

¿Son todos los alimentos procesados «malos»?

"Realfooding": la última tendencia en nutrición

Los ultraprocesados se basan en preparaciones industriales elaboradas a partir de sustancias de otros alimentos o sintéticas.

Según Ríos, no. Existen los buenos procesados, que son aquellos que complementan la alimentación sin que sustituyan a los alimentos mínimamente procesados. «El buen procesado suele llevar entre 1 a 5 ingredientes, entre los cuales no se encuentran cantidades significativas (menor o igual al 5-10% del total) de azúcar añadido, harina refinada o aceite vegetal refinado. Estos productos deben ocupar un papel complementario en nuestra alimentación y podemos incluirlos siempre que no desplacen el consumo de alimentos frescos», puntualiza.

Y es que, según expone Ríos, los alimentos ultraprocesados están cargados de ingredientes insanos y deberíamos evitarlos. Entre otros motivos, porque desplazan a la comida real, porque son hiperpalatables, hipercalóricos y nada saciantes. Promueven patologías tales como obesidad, diabetes tipo II, dislipemias, inflamación crónica de bajo grado, etc. En definitiva son perjudiciales en todos los sentidos, «y lo peor es que están totalmente aceptados a nivel social», concluye. En cambio, comer comida real al final supone estar saludable, y ello conlleva mantener un peso también saludable.

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