Nos colamos en la boda de Carlos Falcó y Esther Doña

Nos colamos en la boda de Carlos Falcó y Esther Doña

Carlos Falcó y Esther Doña celebraron una gran fiesta ante más de 150 invitados.

Por Paloma Barrientos.

Carlos Falcó y Esther Doña quisieron compartir con sus amigos y familiares su nuevo estado civil con una fiesta en la finca El Rincón, propiedad del marqués, el pasado fin de semana. Hasta allí se desplazaron ciento cincuenta invitados.

Durante el mes de agosto, la pareja se encargó de que todo estuviera a punto para el gran día. Se redecoró la casa y se replantó el jardín que rodea el palacio donde vive el matrimonio con Duarte, el hijo que tuvo Falcó con Fátima de La Cierva. La pareja no envió invitaciones al uso y los asistentes fueron convocados través de correo electrónico y mensajes de Whatsapp, incluido el grupo internacional formado por británicos, italianos y norteamericanos; con ellos Carlos Falcó mantiene relaciones laborales a través de la comercialización de los vinos y aceites que exporta a estos países.

Algunos de ellos serán los anfitriones en el periplo que tiene previsto hacer la pareja combinando viaje de placer con actividad profesional. En la cena, al preguntar a Griñón si había honeymoon a la vista, respondió con sentido del humor que “sí, para buscar a la cigüeña”.

Una fiesta llena de sorpresas

Carlos Falcó y Esther Doña en una imagen de archivo

Carlos Falcó y Esther Doña en una imagen de archivo.

Los invitados empezaron a llegar a El Rincón a las siete y media de la tarde y tuvieron que franquear un estricto control en la puerta. A continuación atravesaban un camino flanqueado de viñedos que finalizaba en el imponente palacete, que tenía la fachada iluminada igual que el resto del jardín. La pareja no hizo entrada triunfal, sino que recibía según iban llegando los amigos y mientras se servía champán y los vinos de la casa.

Pasadas las nueve de la noche se sirvió una cena muy atípica. Llamó la atención el menú elegido por los anfitriones, que a muchos les pareció demasiado contundente. Consistió en un cocktail de frutos de mar, potaje de garbanzos, cordero -en una variante típica de la gastronomía judía- y tartar de ciervo.

El cantante Juan Peña en una imagen en su llegada a la boda.

Juan Peña fue plato fuerte de la fiesta -y no Pitingo que nunca acudió porque no tenía que hacerlo; ni estaba, ni se le esperaba- y amenizó la cena con sus temas más conocidos. A Esther se le saltaron las lágrimas cuando el cantante, de rodillas, le dedicó Te quiero muchísimo, cuyo estribillo continuaba de esta manera “porque es facilísimo amarte hasta el fondo profundo de ti”. El marques también se emocionó.

Hubo otro momento muy emotivo cuando la soprano Pilar Jurado entonó junto con el anterior presidente de Iberia, Antonio Vázquez, el brindis de la Traviata. Una sorpresa para los amigos entre los que figuraban el empresario Alfonso Cortina y su mujer, Miriam Lapique; también Rafael Anson, Cristina Macaya, Fiona Ferrer, Mónica Martín Luque, Marina Castaño, Adela Penedo, Julio Ayesa, Emiliano Suarez, Carola Baletzena y amistades y familia directa de Esther, que llegaron de Málaga. Desde Marruecos viajaron Kalina de Bulgaria, Kitin Muñoz y su hijo que durmieron esa noche en El Rincón. La princesa búlgara se retiró antes que su marido.

Una relación con final feliz… 

Carlos y Esther comenzaron su relación a finales de 2015 y desde el principio fueron inseparables.

Cuando el marqués de Griñón apareció por primera vez con Esther Doña en público, casi nadie daba un euro por esa relación. Los amigos de toda la vida, e incluso sus hijos, pensaban que era una amiga más de las muchas amistades femeninas que han acompañado a Falcó a lo largo de su vida entre matrimonio y matrimonio; estuvo casado tres veces con mujeres de perfil público conocido.

De Esther se desconocía su vida. No formaba parte de la red social de los photocall y tampoco de los círculos de la alta sociedad; poco a poco se supo su biografía. Malagueña, casada dos veces, relacionada laboralmente con el mundo de la estética y nada más. Lo más llamativo es que se puso años para que la diferencia de más de cuarenta años con el marques se notara menos. Él 80, ella 37.

La historia siguió adelante y lo que parecía un amor estacional con fecha de caducidad se ha convertido en una relación en toda regla. Primero se inscribieron como pareja de hecho en mayo pasado y después en junio celebraron una boda clandestina con solo dos testigos. Ni sus hijos ni su hermano, el marqués de Cubas, sabían de la decisión hasta que él mismo lo comunicó una vez que se hizo público. El motivo de tanto secreto era preservar una exclusiva y esta decisión no gusto a los hijos. La respuesta de tres de ellos –Manolo, Sandra y Tamara- fue no acudir a la fiesta postboda celebrada el viernes pasado en la finca El Rincón.

Pero sin el apoyo de algunos de sus hijos

Tamara Falcó ha preferido no estar al lado de su padre en este día.

Los mayores se excusaron. Ninguno de los dos se encontraba ese día en España. La realidad era que no querían formar parte del atrezzo postnupcial. Sandra y Manolo viven alejados del mundo mediático que ha rodeado la existencia amorosa de su padre. No lo pasaron bien en la etapa Preysler y menos cuando llego el divorcio y tuvieron que salir del chalet de la calle Arga, propiedad de Isabel. De aquellos tiempos aprendieron a ser invisibles.

En el caso de Tamara Falcó, que durante un tiempo se encargó de dar publicidad a la finca El Rincon a través de reportajes de lo más variado, optó por quedarse en casa y no busco excusa. Así lo explicó a LOVE: “No voy porque no voy”. Con lo cual la fiesta tuvo muy poca representación familiar. En cambio, contó con la presencia de amigos sociales incorporados a la vida de Esther una vez que se convirtió en marquesa consorte.

Los incondicionales no fallaron

Javier Merino coincidió con su exmujer, Mar Flores.

Entre estos se encontraba Mar Flores, que coincidió con su ex marido Javier Merino, amigo de Griñón y con el que ha hecho negocios. El empresario y la modelo pactaron un divorcio de mutuo acuerdo. El domicilio familiar fue para hijos y los padres son los que se instalan cada quince días al tener la custodia compartida de los cuatro menores. Mar se marchó pronto de la fiesta porque al día siguiente volaba a San Sebastián invitada al Festival de Cine. Vestida con un diseño palabra de honor y unos pendientes de brillantes, fue la mujer más atractiva de la noche después de Esther Doña.

La ya marquesa de Griñón lució dos modelos regalo de Rosa Clará, que también acudió a la cena y posterior baile donde hubo rumbas y música disco. La empresaria catalana ayudó a la protagonista a vestirse tanto con el primer traje, mucho más tradicional que el segundo que era tipo lencero con la espalda al descubierto. En una de las habitaciones del palacio se organizó la puesta en escena con encargados de peluquería, maquillaje y planchadora para dar los últimos toques a los impresionantes vestidos nupciales. Ha trascendido muy poco de lo que sucedió en esas cuatro paredes al formar parte del reportaje exclusivo.

El sector joven estuvo poco representado. Sólo los hijos pequeños de Falcó, Duarte y Aldara y su grupo de amigos que fueron los más activos en el baile.

Los bocetos de los dos vestidos de novia de Rosa Clará que lució Esther Doña.

Los bocetos de los dos vestidos de novia de Rosa Clará que lució Esther Doña.

Así ha evolucionado el estilo de Esther Doña

Así ha cambiado Esther Doña, la marquesa de Griñón

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