Juana Martín rinde el mejor homenaje a Camarón de la Isla en París

Juana Martin

Un look muy bandolero con volantes en negro y transparencias.

Homenaje a Camarón de la Isla en la ciudad de la luz, dónde la diseñadora Juana Martín ha triunfado y ha salido, se podría decir, por la puerta grande. “Camarón 30 Ans Après”, se ha presentado en el Salón de los Tapices del Ayuntamiento de París.

Juana Martín

Blanco y negro, lunares y volantes en perfecta armonía. Mención especial a los zapatos.

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo ha sido la anfitriona de este acto en memoria del gitano universal, dónde. Paco Montalvo y la voz del cantaor Manuel Moreno Maya “El Pele”, pusieron su música en directo durante el espectacular desfile.

Juana Martín

Aclamada por el público parisino. Las raíces gitanas de Juana Martín,  ligadas al mundo del flamenco, reflejan en sus prendas el sentir del cante de un genio como Camarón.

Hace ya 30 años que Camarón de la Isla viajó a la capital francesa cosechando un enorme éxito con su manera innovadora y transgresora de contar el flamenco, algo que solo él sabía hacer. La diseñadora cordobesa, Juana Martín ha dedicado esta colección por entero al cantante y artista.

Juana Martín

Volantes en perfecto movimiento y muchos lunares.

Esta ha sido la primera vez que la diseñadora ha presentado sus propuestas fuera de España. Una puesta en escena cargada de sentimiento y de alma, dónde se notaba como todo respiraba a Camarón.

Juana Martín

Transparencias en blanco y negro, le dan un aire muy aflamencado.

Negro, blanco y rojo, con algunos toques de amarillo, muchos lunares y sobre todo mucho arte. Allí se pudo respirar flamenco del bueno.

Volantes con mucho movimiento que contrastaban con estructuras de sastrería y prendas fluidas. Lazos que cobraban vida con el viento. Crepes de seda y lana, gasas de seda, encajes y muchos bordados. Tul de seda con aplicaciones, pedrería bordada, cristales de colores. Tejidos ricos y combinaciones muy atrevidas.

Juana Martín

Lunares, transparencias, encaje y volantes, pura maravilla.

Zapatos de lunares con grandes lazos que arrastran por el suelo y para rematar tocados y bolsos sorprendentes, cañaillas en oro que se convertían en broches o pendientes todo ello de la mano de Tolentino Haut Hats.

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