El cabello, el mayor perjudicado tras los excesos de las vacaciones

El cabello, el mayor perjudicado tras los excesos de las vacaciones

Si tras el verano no quieres recurrir directamente a las tijeras tendrás que recuperar tu cabello con otros productos.

A las puertas del otoño llega el momento de la valoración de daños a nivel capilar. De nada sirve lamentarse y pensar que el año que viene no te ocurrirá: es el momento de actuar. Y de ponerse manos a la obra y no dejar que pase más tiempo para que esos daños sean aún mayores. Si no quieres recurrir directamente a las tijeras (cosa que, a menudo, tampoco es suficiente, pues se sanean los largos, pero el resto de la fibra capilar sigue dañada), tendrás que poner en marcha la operación rescate de tu melena.

Objetivo: tratar todas las manifestaciones del cabello dañado, débil y castigado, empezando por repararlo en su totalidad, hidratar, fortificar y suavizar la cutícula, aportar elasticidad y recuperar tanto su estructura como su textura.

Qué le ocurre a mi pelo

Cuando el cabello se expone a las agresiones externas como a los procesos químicos, el calor, los rayos UV y los radicales libres, la cutícula se vuelve quebradiza, pudiendo, incluso, desaparecer por completo dejando la fibra capilar abierta y desprotegida. Como resultado, el cabello queda dañado en dos niveles. El nivel del córtex interno revela vacíos estructurales profundos: la estructura del cabello está muy debilitada. El nivel de la cutícula externa se vuelve desigual y tosco, con lo que la fricción en el cabello y el riesgo a que se enrede aumentan. El cabello pierde su movimiento natural, suavidad y brillo, está frágil y quebradizo, sin vida, y pobre. Los péptidos (proteínas) y los lípidos (grasas) serán las herramientas fundamentales para repararlo en la medida de lo posible, dándole exactamente lo que necesita.

Cómo afectan a tu cabello…

  • El sol. Las radiaciones ultravioletas del sol perjudican al cabello principalmente de dos maneras: por un lado, modifican el color (tanto en el pelo natural como en el coloreado), destruyendo tanto la melanina como los pigmentos, y dejándolo mucho más débil y apagado. Además, dañan la queratina del cabello y lo queman, volviéndolo mucho más áspero, poroso y quebradizo.
  • El cloro. El agua clorada de las piscinas ataca las grasas naturales que protegen la capa más externa del cabello, y también oxida el cobre presente en el agua, lo que hace que algunos tonos de rubio (especialmente, los teñidos) puedan adquirir un matiz verdoso.
  • La sal. Aunque la sal puede ser una aliada para darle textura al cabello y aporta volumen, el agua del mar es un enemigo para casi todos los tipos de pelo (excepto el graso), pues su elevado pH (alrededor de 7,8) resta brillo, consistencia y elasticidad, lo reseca y hace que esté mucho más frágil.

Cuidados intensivos

cabello verano

Las mascarillas capilares son tus aliados imprescindibles

Si después del verano tu cabello está debilitado, frágil y sin vida, intenta reducir al máximo las agresiones. Puesto que aún hace bueno, evita el uso del secador en la medida de lo posible. Y haz lo propio con otras herramientas de calor que lo dañan y lo resecan, como planchas, tenacillas o moldeadores. Déjalo secar al aire tras eliminar el exceso de humedad presionando suavemente con una toalla, sin frotar. Las mascarillas capilares son tus aliados imprescindibles, sobre todo las que nutren y reparan en profundidad. Como tratamiento de choque, aplícala dos veces por semana.

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