Cabello perfecto sea cual sea (y cómo sea) tu pelo

Cabello perfecto sea cual sea (y cómo sea) tu tipo de pelo

Cabello perfecto sea cual sea (y cómo sea) tu tipo de pelo

Te damos todas las soluciones para conseguir un cabello tan sano como radiante durante todo el invierno, a salvo de caída, deshidratación y falta de brillo y volumen. Toma nota.

Liso, rizado, fino, grueso, coloreado, natural… no importa cuál sea tu tipo de cabello: consigue, de una vez por todas, el cabello perfecto por el que siempre has suspirado. Y es que el pelo es muy agradecido: en el momento en que empiezas a darle lo que necesita, vuelve a mostrarse radiante. Antonio Corral Calero, embajador global de Moroccanoil, lo dice muy claro: “para conseguir un cabello sano debemos comenzar utilizando un buen champú y acondicionador. Hay que apartarse de aquellos productos que contengan sustancias químicas y utilizar champús y acondicionadores libres de sulfatos, fosfatos y parabenos”.

Protege siempre

El protector térmico es un paso fundamental que no debes saltarte antes de utilizar el secador, la plancha o cualquier otra herramienta de peinado que funcione con calor. El calor es uno de los principales agresores del cabello, lo reseca profundamente, lo deshidrata, lo debilita y hace que se vuelva quebradizo y se rompa fácilmente.

Los 4 grandes enemigos del cabello perfecto

No se pueden pedir peras al olmo… ni milagros a un cabello maltratado. Descubre cuáles son los principales enemigos del pelo en invierno, y mantenlos a raya para poder presumir de una melena sana y bella.
Agua caliente: deshidrata, favorece la caída y provoca la descamación del cuero cabelludo, que a menudo se confunde con caspa. Solución: dúchate o báñate con el agua tan caliente como quieras, pero protege el cabello con un gorro de ducha, y lávalo, con agua más templada, una vez hayas terminado.
Deshidratación: durante el invierno solemos beber menos, lo que favorece que la hebra capilar se reseque. Recuerda beber agua frecuentemente, lo notarás en la salud de tu pelo.
Accesorios para la cabeza: gorras, sombreros, boinas… su uso constante hace que el pelo “no respire”, siempre en la misma zona. Ve cambiando de modelo, lávalos a menudo para evitar la proliferación de hongos, y no los uses con el pelo mojado.
Exceso de grasa: en los meses de invierno se suele reducir la frecuencia de lavado, lo que puede provocar un aumento de grasa en el cuero cabelludo. Para evitarlo, mantén los mismos hábitos de higiene durante todo el año.

Cabello perfecto sea cual sea (y cómo sea) tu tipo de pelo

Secador, con cabeza

Al secarlo con secador exponemos al pelo a un calor intenso que no le hace ningún bien. Baja la temperatura del secador y no lo acerques demasiado, y al terminar, aplica aire frío: ayudará a que las escamas abiertas por el calor se cierren.

Cómo lo dañas sin darte cuenta

Recogidos tight

Coletas, moños y trenzas muy tirantes estresan el folículo capilar al mantenerlo en tensión y lo debilitan mucho.

Cepillar en mojado

En lugar de intentar desenredarlo con un peine o un cepillo cuando te lo laves, hazlo solo con los dedos, o si no te apañas, con un peine de púas anchas y mucho cuidado.

Frotar con la toalla

Seca presionando suavemente para que la toalla empape y absorba el agua. Frotar el cabello solo consigue electrizarlo y favorecer que se rompa.

Dormir con el pelo recogido

No solo lo estresa, sino que, además, no permite que respire.

Cabello perfecto sea cual sea (y cómo sea) tu tipo de pelo

Los 10 mandamientos de un pelo perfecto

por Caroline Greyl, presidenta de Leonor Greyl.

  • Cepilla siempre en seco y antes de lavarlo: el cabello húmedo es mucho más frágil. De esta forma te asegurarás un desenredado seguro y sin roturas.
  • Limpia peines y cepillos con regularidad. La suciedad que se acumula en ellos daña el cabello y le resta brillo.
  • Elige el champú según el cuero cabelludo. No te guíes por tu tipo de pelo, sino por la necesidad del cuero cabelludo.
  • Lava solo las raíces. No es necesario aplicar champú ni frotar el resto de la melena: con el champú que cae sobre medios y puntas desde la raíz es más que suficiente.
  • Si lavas tu pelo con frecuencia, no reapliques el champú. Si te gusta lavarte el pelo a diario o cada dos días, haz una sola aplicación de champú y aclara a fondo.
  • El aceite capilar, un básico: desenreda, nutre y aporta brillo. Aplícalo en medios y puntas.
  • El lavado debe durar tres minutos como mínimo. Aplica el champú, masajea el cuero cabelludo y añade agua poco a poco para emulsionar mientras sigues masajeando. Realiza estos gestos durante tres minutos para beneficiarte de todas las propiedades del producto y asegurarte que raíces y cuero cabelludo quedan realmente limpios.
  • Aplica la mascarilla según tu tipo de pelo. Y nunca la apliques sobre la raíz, o perderás volumen.
  • Adapta tu ritual capilar en función de dónde estés. El clima y el tipo de agua afectan a tu cabello y su estado. Ojo con las aguas duras.
  • Protege el cabello. Nunca lo seques sin haber aplicado antes un protector térmico sin aclarado
    en medios y puntas.

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