Propósito de enmienda y buenos deseos, con el sol del atardecer por testigo. ¡Este va a ser mi año!

FINAL DE VERANO… ¡PRINCIPIO DE TODO!

Después del descanso veraniego, se acabo eso de hacerse “la muerta”, he cargado pilas y me quiero comer el mundo.

Cada vez es más generalizada la idea de que el primero de enero no es mas que un mero formalismo y que en nuestro mundo de internet, información y redes sociales, el nuevo año lo marca el final del verano. Lo marca la llegada de Septiembre con la vuelta a la rutina, a la lucha…

¿No creéis que es muchísimo mejor comenzar el nuevo curso, descansados y un bonito color de piel?

Un año más, todos los contadores se ponen a cero. Nos toca volver a colocar la alarma a horas intempestivas para tener a los peques listos y desayunados en la parada de autobús a tiempo. De ahí irnos a nuestro puesto de trabajo, donde algún que otro compañero nos explicara eufórico más de doscientas veces las mismas anécdotas de su increíble viaje a Cancún o a República Dominicana, ante la mirada incrédula de la momia de turno de moreno apergaminado y rostro inexpresivo, intercalándolo con las revisiones de “budgets” y objetivos de los jefes para el nuevo ejercicio de la empresa…

Lo mejor del verano es poderle sacar la lengua al aburrimiento y la rutina.

Aunque septiembre, con la pesada vuelta al cole y sus actividades y compromisos, hace que uno se olvide pronto del descanso veraniego.

Lo mejor es acumular tesoros,  aventuras y experiencias veraniegas que contar a los amigos a la vuelta a la rutina, ya sea en el cole o en la oficina…

Pero no es menos cierto que también un año mas en el “haber” de estos días quedarán para siempre en el recuerdo de mamás y papás, las mochilas cargadas de libros de texto de los niños que se enfrentan a un nuevo curso escolar y a un mundo de nuevos conocimientos e inquietudes, a una nueva liga escolar cada vez más competitiva y al resto de actividades, que compartiremos con ellos convencidos de que les ayudan a formarse y a convertirse en aquello que desean.

¡Os aseguro que me he pasado todo el verano meditando como una loca!

Sin olvidar a los más pequeños, que hace dos días eran unos bebés y  que, acompañados de ese juguete que como si fuera su amigo imaginario y especial le mantiene el vinculo con el nido, admitámoslo: con nosotras, y que con algunas lágrimas suyas y nuestras compartidas cruzarán la puerta de entrada del colegio para ya nunca más ser solo nuestros.

No hay mejor descanso para una mamá que el reposo al lado de tus pequeños…

 El final del verano es, resumiendo, el comienzo de un nuevo año por mucho que no lo diga de este modo el calendario. El deseo que quiero compartir con vosotross desde la líneas de este blog es  ir asumiendo poco a poco todos estos cambios sin nervios, sin querer correr de más, sin tratar de ponernos al día en todo desde el primer día.

Volver a madrugar, volver a ser esclavos del reloj, de horarios y reglas…

Asumiendo con sentido común los compromisos y promesas de este nuevo curso, conscientes de que si solo hemos de tener un deseo para este año, que sea el de mejorar nuestra vida y las de aquellos que nos importan, por ejemplo, haciendo  mucho deporte, que para estar en forma aún queda buen tiempo …

¿No creéis que el primer día de nuestros peques, es uno de los instantes mas agridulces para papas y mamas…?

Aunque a veces ese primer día vayas de la mano de la gente que más quieres…

 FOMI

Y con el final de la puesta de sol, os prometo que este nuevo año, voy a traeros muchos temas de actualidad, para compartirlos con [email protected] en este blog

 

Facebook Comments