Teresa y Bigote de paseo por Madrid hace unas semanas.

Teresa y Bigote de paseo por Madrid hace unas semanas.

A Teresa Campos la conozco desde hace años. He trabajado con ella y la considero una gran profesional. Nunca he formado parte de su círculo íntimo de amigos, pero sí he compartido confidencias y buenos ratos. Siempre ha tenido sentido del humor y ha sabido bandear situaciones complicadas relacionadas con su trabajo. Es verdad que nunca la hubiera imaginado de coprotagonista de un reality como el que hizo con Terelu y Carmen. Mediaset se lo ofreció y una cosa te lleva a otra, y después a otra, hasta que a veces los seguidores pierden la perspectiva y empiezan las críticas, que también hay que asumirlas.

Personalmente me hicieron gracia los dos primeros capítulos y creo que si luego Teresa hubiera desaparecido no habría pasado nada. Terelu, y sobre todo Carmen, daban por sí solas entretenimiento. Pero bueno, es tiempo pasado igual que sus amores anteriores a Bigote. Tuve la suerte de conocer y tratar a Feliz Arechabaleta, que fue su pareja durante muchos años y supo mantenerse al margen de la popularidad de su novia, que en aquellos tiempos era la presentadora y directora de un programa de máxima audiencia. El resto de señores que ha tenido hasta que llegó Bigote Arrocet a su vida no son destacables.

Bigote está con Teresa porque la quiere

Teresa con sus hijas en la celebración de su cumpleaños, en junio.

Teresa con sus hijas en la celebración de su cumpleaños, en junio.

Ahora, en cambio, el humorista tiene una visibilidad importante. Que si se va, que si desaparece, que si no se sabe dónde está, que ahora le hacen guardias para ver con quién sale o deja de salir. Y es entonces cuando Campos entra en conflicto, con toda la razón del mundo, con algunos de los comentarios y rumores que se dicen sin base real. A estas alturas de la película que una mujer (sea Teresa o la prima Mari Carmen) tenga que estar pegada a su pareja y dependiendo de ella para salir y entrar es una situación absolutamente decadente. Y voy más allá, ridícula.

Bigote ha viajado a su país y daría igual si en vez de Chile se hubiera ido a Zamora o Alaska. Y Teresa no le ha acompañado porque no le gustan los aviones y menos aún de ocho horas en adelante. Recuerdo cuando una vez se fue a Nueva York de turisteo y, con sentido del humor, contaba a la vuelta que lo mejor eran los “Manolos” (Blahnik) que había comprado para ella y sus hijas. Una manera de ser muy diferente a la de Terelu, capaz de subirse a un avión un viernes con destino NY para volver el lunes directamente al trabajo.

Teresa no está contenta con la prensa

Hace unos días el Marqués de Griñón celebraba su 80 cumpleaños con una fiesta íntima en el Corral de la Morería.

Hace unos días el Marqués de Griñón celebraba su 80 cumpleaños con una fiesta íntima en el Corral de la Morería.

Teresa esta agobiada por el seguimiento, pero quizá tendría que utilizar el humor que tan bien le ha venido en muchas ocasiones para disfrutar de la vida con Bigote, que, hasta ahora, ha demostrado que es un hombre tranquilo, agradable y que está con la Campos porque la quiere. Y el día que uno de los dos no lo tenga claro no creo que tengan ataduras.

Y otra pareja que parece que ha superado la crisis tan complicada que vivieron en su día son el marqués de Griñón y Esther Doña. Carlos Falcó tuvo que pasar una noche en comisaría por un desencuentro importante con su mujer. Las amistades aseguran que ese bache afectivo que tanto perjudicó al aristócrata está superado. El matrimonio se encuentra en Menorca, invitado por la empresaria Rosa Clará. En su taller se confeccionaron los vestidos nupciales que lució Doña en su boda, y no ha sido la única ocasión: la marquesa ha sido embajadora de la firma en varias ocasiones.