Isabel Pantoja triunfó y enfadó en su “noche embrujada”

Isabel Pantoja triunfó y enfadó en su “noche embrujada”

La primera vez que tuve un trato directo con Isabel Pantoja fue en Cantora, recién casada con Paquirri. Eran otros tiempos. El torero recibía a la prensa y abría las puertas de lo que ahora es una especie de fortaleza infranqueable donde se recluye la artista. Allí, vive con su madre Ana y su hermano Agustín y recibe a los íntimos, que son los de siempre porque de los de nueva hornada no se fía del todo. Uno de los últimos en pasar el examen, y aprobar, ha sido Omar Montes, exnovio de la hija y colega en Supervivientes.

Me da que esta relación tiene un punto de interés por parte de Kiko Rivera. El tiempo, que es el mejor notario, dará fe de lo que duren estos afectos. Y muchas más veces de las que contabilizan los reporteros, Chabelita lleva a su hijo Albertito para que esté con la abuela Pantoja. El niño, que ha cumplido seis años, es su debilidad. Isabel reconoce que la tiene enamorada y contaba en una de las pocas entrevistas que concede que la imita cantando.

Notables ausencias

Isabel Pantoja triunfó y enfadó en su “noche embrujada”

Chabelita no pudo acudir al concierto de su madre, porque celebraba el cumpleaños de su hijo Albertito.

A él y a los tres hijos de Kiko Rivera, les dedicó Hasta que se apague el sol, uno de los temas del impresionante concierto que dio en Madrid. El antiguo Palacio de los Deportes (que así lo seguimos llamando los mayores) se llenó de sus doce mil seguidores, quienes haga lo que haga su artista, siempre se marchan eufóricos. Su mantra es el de siempre “olé, olé, olé, Pantoja sí lo vale”, en referencia a los comentarios que se hicieron días antes que no iba a llenar el recinto. Según me contaron, se vendieron la totalidad de las entradas más caras, que iban de los 75 a los 150 euros.

En primera fila no se colocó la familia, que prefirió la grada principal. Hubo dos ausencias notables. Una, la de la madre de la artista, y otra Chabelita (Isa P. para el mundo artístico) que celebraba ese día en Sevilla el cumpleaños de su niño. Explicaron los que conocían la historia que el local reservado para que Albertito apagara las velas tenía overbooking. Si lo cancelaban el pequeño se quedaba sin fiesta. Al menos esa fue la razón para matizar la ausencia de la hija. En el caso de doña Ana fue la propia artista la que contó que era la primera vez en cuarenta años que su madre no la acompañaba en un día tan importante. Se quedó en Cantora al cuidado de Agustín y a la mañana siguiente Isabel volvía a su fortaleza para estar con ella.

El espectacular concierto de Isabel Pantoja

Isabel Pantoja triunfó y enfadó en su “noche embrujada”

Belén Esteban y Miguel Marcos en el concierto de Isabel Pantoja.

El concierto de tres horas dio para mucho y Pantoja demostró lo que es capaz de hacer con la voz que acompaña con sus efectos especiales. Pasea por el escenario como ninguna y sus golpes de melena son únicos. Esa noche llevaba el pelo tirante en un recogido con postizo de rizos (pesaba cerca de tres kilos), peinado por Maite Luengo. Desde que se jubiló Juan Pedro, su maquillador de toda la vida, es Alberto Dugarte el que se encarga de esos menesteres. Esa noche hubo innovación al colocar unos brillantes en los párpados que con la luz del escenario parecían rayos y centellas.

Y casi hubo tormenta y truenos. Resulta que unas horas antes de que comenzara el concierto se estropeó la mesa de sonido y la de las luces. Fue la propia Pantoja la que en un momento dado comentó: “Lo estamos pasando canutas”. Y efectivamente, en las gradas más lejanas no se escuchaba la voz de la artista, que definió los percances como de “noche embrujada”.