Fran Álvarez: la cara y la cruz de una fama que le vino grande

Fran Álvarez: la cara y la cruz de una fama que le vino grande

Cuando me enteré el domingo de la muerte de Fran Álvarez, el que fuera exmarido de Belén Esteban, me quedé impactada. Un chico joven que aparentemente tenía la vida resuelta, con unos padres y hermanos que siempre le habían apoyado en los momentos complicados de su divorcio, una novia y el trabajo en el bar, propiedad de su familia. Además de un hijo del que se ocupaba. Morir a los 43 años es ya de por sí un drama, porque aún hay mucho que vivir. Prácticamente la mitad de la vida. Lo mismo que sucedió con Ari Behn, el exmarido de Marta Luisa de Noruega, o la hermana de Máxima de Holanda. Una tristeza.

Había tomado la decisión de volver a empezar en ‘Proyecto Hombre’, donde ya estuvo una temporada. La decisión de abandonar el mundo oscuro de las adicciones era un deseo que, esta vez, no pudo comenzar… Me cuentan que se despertaba triste, pero que a lo largo del día conseguía levantar ese ánimo. La tristeza es un sentimiento complicado y en este caso más aún, al ser un personaje conocido por su boda con la televisiva.

Su boda con Belén Esteban

Belén Esteban y Fran Álvarez el día de su enlace el 27 de junio del 2008.

Belén Esteban y Fran Álvarez el día de su enlace el 27 de junio del 2008.

Un enlace que tuvo de madrina a Ana Rosa Quintana. En aquel momento, Belén Esteban colaboraba en el programa y quiso que compartiéramos con ella ese día que se suponía para toda la vida. Recuerdo como Fran la llamaba para tranquilizarla cuando tuvo problemas porque varias firmas, de las más importantes, no quisieron vestirla de novia. Hubo revolución en la redacción por ese error y todos nos pusimos manos a la obra para buscar el traje nupcial. Se ofrecieron los mejores (Caprile, Ladrón de Guevara, Petro Valverde) y al final, fue El Corte Inglés el que le brindó el mejor servicio y todas las facilidades del mundo.

El día de la boda, Fran y Belén eran una pareja feliz, con los hijos de ambos escoltándoles hasta la capilla de la finca donde se celebró un recordatorio religioso y después, el banquete. El novio que nos conocía poco, estaba pendiente de que lo pasáramos bien. Fue una noche muy feliz para todos y, a pesar de su timidez, Fran quiso acompañar a su mujer para dar las gracias en directo al programa de noche de Telecinco. Fran era un buen chico al que traté algo más cuando llegó la separación. Fui un par de veces al bar de su familia en el barrio de la Concepción. Lo mismo tiraba las cervezas que atendía la barra y, cuando empezaba el buen tiempo, la terraza.

El bar de Fran Álvarez

Fran Álvarez: la cara y la cruz de una fama que le vino grande

Fran Álvarez trabajaba en el bar que tenía su familia en el barrio de la Concepción.

Durante una temporada “El Rascacielos” fue sede de reporteros que se acercaban para conseguir declaraciones suyas. Yo también fui con un par de compañeros que no hacían prensa social, sino política. El reclamo era que se comía muy bien por 8 euros. Y allí que nos fuimos a probar el menú del día. Recuerdo el comentario de mis acompañantes: “El pescado está aquí más fresco y mejor hecho que en los restaurantes de lujo”.

Fran nos invitó a los cafés y nos pidió que corriéramos la voz si nos había gustado la comida y el servicio. No tenía mucho trato, pero nunca le escuché una mala palabra sobre su exmujer, solo: “ser marido de Belén Esteban es difícil”. Quizá, lo difícil para él fue no salir de ese mundo oscuro que no le permitió ver el lado privilegiado que supone tener una familia que le quería y le apoyaba en todo momento y que ahora tendrá que vivir con su recuerdo.