Bienvenidos a Amanyara, un auténtico paraíso

 

Quien haya dicho que no cree en que exista un lugar que se pueda parecer al paraíso está completamente equivocado. Hoy en mi blog os voy a descubrir uno de ellos.

No tenía muy claro qué es lo que iba a hacer las dos semanas que tenía a mi hijo durante este mes de agosto, así que empecé la búsqueda a través de mi agencia de viajes Live Your Life Tours & Events.

-Pilar, ¿dónde me voy estas vacaciones?

-Tengo un destino que está considerado por TripAdvisor como el mejor destino del mundo.

– En serio, ¿cuál?

-El hotel Amanyara, en Providenciales, es una isla que pertenece a las islas Turcas y Caicos, y está situada en el caribe en aguas del océano atlántico a 925 Km desde Miami. Son territorio británico dependiente del Reino Unido. La isla tiene una extensión de 98 km2 y en ella viven 23,769 de habitantes.

-Ok, mándame la información por mail.

-Estupendo

 

Os tengo que decir que si las fotos que me mandó Pilar del lugar eran ya espectaculares, en la realidad era inigualable a ningún otro lugar de los que he estado hasta ahora. El paraíso existe, le dije a mi hijo en cuanto llegamos ahí.

Un lugar espectacular que a mi hijo le encantó

Un lugar espectacular que a mi hijo le encantó

 

Amanyara Resort pertenece a la conocidísima cadena Aman, donde tiene repartidos hoteles de lujo desde el Norte, Sur y Suroeste de Asia, en el caribe, en EE.UU., en África y hasta en la mismísima Europa.

Ya habíamos estado en el hotel Amanjena de esa misma cadena en Marruecos y reconozco que si ese ya era todo un espectáculo, el hotel Amanyara lo ha superado con creces.

Un lugar para el que busca encontrar paz y lujo, rodeado de fina arena blanca, aguas turquesas y acantilados con cuevas naturales dentro de una increíble reserva natural marina al Nordeste de la isla.

El primer día, al llegar, su director, Garrett Donovan, nos recibió muy amablemente y posteriormente nos llevaron con un carrito de golf hasta nuestra Tranquility Villa de 415 m2, en las que nos aguardaban cuatro habitaciones con camas king size con sus baños completos y tanto las duchas como el jacuzzi eran exteriores en dos de ellas. Una cocina, un salón comedor y un despacho. Tenía una piscina exterior que unía esas dos habitaciones de punta a punta y las otras dos habitaciones quedaban en la parte trasera de la villa y estaban comunicadas por unos puentes de madera de teca rodeadas de agua por un estanque. Enfrente de la villa había un lago artificial de agua salda donde solíamos desayunar viendo patitos, cangrejos gigantes y pájaros tropicales. Sorprendentemente, no tenían nada de miedo al ser humano y cada noche se nos colaba alguno de ellos en nuestras habitaciones si dejábamos abiertas las puertas durante el día.

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¿No os parece espectacular?

 

Cada villa posee un chef y un mayordomo para hacerte más agradable la estancia, tengo que deciros que la nuestra era de origen tailandés y, aparte de la deliciosa comida tailandesa, también nos sorprendió con sus conocimientos de la cocina mediterránea o internacional… de una manera exquisita.

Sobre nuestro mayordomo, Ram, no tengo palabras. Era del Nepal y como buen hinduísta todo lo decía con una serenidad y con una paz que nos la transmitía desde primera hora de la mañana.

 

Vistas a la piscina... ¡Qué ganas de un chapuzón!

Vistas a la piscina… ¡Qué ganas de un chapuzón!

Cabe destacar lo increíblemente servicial que es la gente que trabaja ahí y las ganas de agradar y de hacerte tu estancia lo mejor posible.

Como estábamos metidos en ese ambiente tan zen, decidimos realizar una clase de Yoga en la misma villa los dos antes de irnos a la playa. Nos reímos muchísimo, puesto que era la primera clase que daba Javier y las posturas le parecieron un poco complicadas…

 

Clase de Yoga, novedad para javier

Clase de Yoga, novedad para Javier

 

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Seguidamente, nos dirigimos a la playa privada del hotel y nos ofrecieron unos seabobs para que pudiéramos explorar más a fondo la costa y descubrir el increíble fondo marino que nos rodeaba. En esa excursión pudimos ver distintos peces de colores, diferentes corales y perseguimos una mantarraya enorme que nos miraba desconfiada desde abajo y a la que decidimos dejar tranquila por si las moscas, no era buena idea enfadarla demasiado.

Comimos en la villa las delicias de nuestra cocinera y nos pasamos toda la tarde jugando a fútbol americano mientras Javier se tiraba a coger en el aire la pelota que yo le lanzaba desde dentro de la piscina.

Delicias de la zona. ¡Adoro la gastronomía!

Delicias de la zona. ¡Adoro la gastronomía!

Juegos en la piscina...

Juegos en la piscina…

Por la noche cenamos una barbacoa en el beach club y nos acostamos pronto porque al día siguiente salíamos a las 7 d la mañana para bautizar a Javier en su primera clase de buceo.

-Tienes que ponerte el regulador en la boca y sujetarte las gafas antes de saltar del barco . ¿Estás listo?

– Sí, lo estoy

 

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Fue divertido. Estuvimos 40 minutos bajo el agua con nuestro instructor jugando con las conchas, los peces y haciendo distintas muecas a 18 metros de profundidad. De vez en cuando, Javier miraba alrededor algo nervioso por si algún tiburón se le ocurría acercarse a visitarnos, pero eso no sucedió desgraciadamente. Yo he buceado en lugares como en la Polinesia francesa, o en las Maldivas y ahí sí que se encuentran muchísimos, pero ese día durante la inmersión no vimos a ninguno.

Al regresar al hotel después de comer en el beach club cogimos los dos un paddle surf y a escasos metros de la orilla avistamos una sombra.

– Javier, un tiburón.

– ¡Queeeee!¡ ¡Mamá no me dejes solo!

Pasó por debajo de nosotros y pudimos contemplar sus dos metros de longitud. Era precioso, y la cara de Javier un poema…jejejjej

 

padel

 

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Regresamos a la orilla y en ese momento vimos a Lewis Hamilton con sus dos entrenadores personales que corrían descalzos hacía la otra punta de la playa.

-Mamá quiero pedirle que se haga una foto conmigo. Es mi inspiración como piloto de karts también que soy.

-Claro, cuando regrese de vuelta se la pides.

El pobre se esperó hasta que el campeón de Fórmula 1 decidió regresar de su entrenamiento y Javier le pidió que se hiciera la foto a lo que seguidamente le contestó…

-Lo siento chaval, estoy de vacaciones y no me hago fotos, pero que tengas una buena carrera en tus karts.

Sin comentarios… Desde hoy os aseguro que ha perdido a dos de sus seguidores, en la vida no hay que olvidar dónde estás.

Después del disgusto que tuvo el pobre intenté alegrarlo pidiéndole a Ram que organizara una cena romántica para esa noche en la mismísima playa. Fue precioso, estaba decorado con antorchas y un gran fuego que iluminaba parte de la orilla.

 

Javier, decepcionado, pero apunto de olvidar lo de Lewis Hamilton...

Javier, decepcionado, pero apunto de olvidar lo de Lewis Hamilton…

Las mañanas siguientes estuvieron también llenas de actividades acuáticas, hobie cats, kayaks, pesca… un día cogimos unas gafas y unos tubos para ir a hacer snorkelling y pudimos nadar al lado de tres delfines salvajes enfrente de la playa del hotel. Eran una hembra con su bebé y el macho que les vigilaba atentamente. Fue asombroso, toda una experiencia.

Por las tardes organizábamos ir a ver unas pelis en el cine que posee el mismo hotel o nos relajábamos dándonos un masaje en el spa.

Días de relax... En el spa

Días de relax… En el spa

 

Si queríamos entrenar nos íbamos al gym o jugábamos un partido de tenis en las cuatro canchas que posee el hotel. Y si llovía, solíamos echar una partida al Monopoli en el bar enfrente de la piscina y luego nos quedábamos hasta ver la increíble puesta de sol.

Descanso, descanso, pronto estreno libro...

Descanso, descanso, pronto estreno libro…

A 35 minutos del hotel también se encuentra el único campo de golf que hay en la isla por lo que los amantes de este deporte también pueden disfrutar y practicarlo.

Aparte de nuestra Tranquility Villa para los amantes de la tranquilidad, como bien el nombre indica, podemos encontrar 19 Villas más en Amanyara Resort; 3 Ocean Villas, 4 Beach Villas, 1 Amanyara Beach Villa, 9 Tranquility Villas, 1 Amanyara Pavilion y 2 Pool Pavilion Suites todas entre 400 y 1.000 m2.

Para hacer algún que otro regalito, puedes encontrar desde un collar o algún complemento como son bikinis, bolsos, sombreros hasta ropa de lino o de piel echa a mano en las dos tiendas que también posee el hotel.

 

Mi hijo, mi vida

Mi hijo, mi vida

Existe también una zona de lectura donde escoger el libro o la peli que quieras y disfrutarlo durante tu estancia tanto en el hotel como en las villas.

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A parte de la playa del Amanyara, que es preciosa en la isla de Turcas y Caicos se encuentra una de las playas que está considerada de las mejores del mundo, Grace Bay, además de otros lugares de gran belleza natural como Chalk Sound, Sapodilla Bay y Long Bay.

Así que lo único que puedo deciros a todos los que habéis leído y compartido este blog es que “El paraíso si existe y se llama Amanyara Resort”.

 

Os dejo, como siempre, las direcciones para vuestro interés:

 

Pilar Esteban Tello

Live Your life Tours & Events

Avenida de Europa,19 3ª planta

28100 Alcobendas-Madrid

Tel: +34 917932132 – +34 606829083

Mail: [email protected]

 

 

Aman Reservations

Tel: (65) 6715 8855 Fax: (65) 6887 3338 Email: [email protected]

GDS Code: Use ‘YX’ for Amadeus, Galileo, Sabre & Worldspan

 

AMANYARA RESORT

Northwest Point, Providenciales

Turks and Caicos Islands, BWI

Phone: +1 (649) 941 8133

Email: [email protected]