Reflexiona

Es el conformismo, el que nos ata a la comodidad y nos impide crecer. Y me refiero a nuestra tendencia a dejar para mañana temas complicados o que no son de nuestro agrado. Y sin darnos cuenta, pasa el tiempo y tenemos la mochila cargada de temas pendientes sin resolver. Temas que se eternizan, convirtiéndose en irresolubles.

Reflexiona. Parece que hemos nacido para correr. Que estamos programados para correr. Primero nuestros ancestros para huir de los mamuts, y hoy día, nosotros para sobrevivir, para competir en esta sociedad tan deshumanizada que hemos creado. El problema es que somos totalmente cortoplacistas y que no tenemos paciencia, y eso nos lleva a vivir en la cultura de las urgencias y el nanosegundo.

¿No te pasa a ti? Vivimos en un entorno donde prima la rapidez: hablamos rápido, conducimos rápido, comemos rápido, leemos en diagonal, hacemos muchas cosas a la vez, conferencias rápidas, coaching exprés, queremos un libro que te cambie la vida en 15 minutos -los libros más vendidos en Estados Unidos son cuentos para dormir a los niños que duran menos de 8 minutos-, queremos aprender inglés en 3 meses, la gente se quiere hacer coach en 4 fines de semana…. Y mis clientas, una de las cosas que más me piden, son herramientas para gestionar mejor su tiempo y ser más productivas. Pues, en este sentido, somos unos irresponsables, porque no hay nada en la vida que merezca de verdad la pena que no requiera tiempo y esfuerzo.

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Pero es que nos dicen, que si te paras estás muerta, que si no avanzas, retrocedes, y te pasas la vida corriendo

Que la vida es como ir en bici, que si paras te caes, pero claro que hay que parar, porque “el que para, repara”, y tu cuerpo y tu mente lo necesitan, y además, si no te paras y reflexionas, igual te equivocas de camino

¿Sabes lo que pasa con el león y la gacela?

Todos los días, cuando amanece, el león sabe que si quiere comer, deberá ser más rápido que la gacela, más lenta, y poder darle caza.

Así mismo, todos los días, cuando amanece, la gacela sabe que deberá ser más rápida que el león para no ser cazada.

Pero lo que no sabemos es ¿cuál de ellos está más motivado? ¿El león o la gacela?

En esa lucha que todos los días libran león y gacela al amanecer: ¿quién está más comprometido con la victoria final, con lograr su objetivo? ¿El león o la gacela?

El león puede fallar y perder, pero sabe que al día siguiente podrá volver a cazar.

Pero la gacela… la gacela sabe que solo puede equivocarse una vez. La gacela, si falla, no podrá volver a intentarlo. Tendrá que correr al máximo,  darlo todo, durante todos los días de su vida.

En ocasiones para vencer, más que fuerza, inteligencia o dinero, lo que se necesita es miedo. Porque sentir miedo no es malo. Nos pone las pilas. Nos saca del inconformismo. Es una alarma que tenemos desde que nacemos para percibir el peligro. Viene de fábrica. Lo malo no es sentir miedo, lo malo es no hacerle frente. Quedarnos resignados y relajados en nuestra zona de confort sin hacer nada y que cuando queramos hacer algo, sea ya tarde.

No pasa nada por tener un poco de miedo. Quien no tiene sentido del miedo, tiene una esperanza de vida muy corta

Es el conformismo, el que nos ata a la comodidad y nos impide crecer.  Y me refiero a nuestra tendencia a dejar para mañana temas complicados o que no son de nuestro agrado. Y sin darnos cuenta, pasa el tiempo y tenemos la mochila cargada de temas pendientes sin resolver. Temas que se eternizan, convirtiéndose en irresolubles.

Tenemos que ser como la gacela, correr y darlo todo todos los días pero por supuesto sabiendo hacia donde corremos. Y es que hay gente que va a toda pastilla hacia ningún lado.

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Está bien que corras y no te conformes, pero siempre con un sentido. Por eso, no corras por correr

Que la vida no es una batalla, que no es una competición, que la gente no es tu enemiga. Que la vida es para disfrutarla

Escríbeme ahora una lista de las 10 cosas que más te guste hacer en la vida… Tómate tu tiempo ¿Ya la tienes? Bien, ahora, ponme al lado la fecha de la última vez que las hiciste en los últimos tres meses. ¿Cuántas haces habitualmente? ¿No tienes tiempo? La distribución de tu tiempo la decides tú, aunque creas que no, y no vale con hacer las cosas que nos gustan, sólo de vez en cuando. Tienes que llenar tu agenda todas las semanas de las cosas que realmente te gustan para ser feliz

Por eso hay que revindicar la pausa y la reflexión. Por eso se creó el movimiento “slow”, que reivindica el placer de hacer de hacer las cosas despacio y disfrutarlas. De huir de la cultura de las urgencias y de la tiranía del tiempo: la serenidad, el silencio, la reflexión, la conciencia, el equilibrio… y eso es lo que necesita tu cuerpo y tu mente para dar lo mejor de sí.

Por eso, ahora mismo, PÁRATE Y REFLEXIONA: ¿Estás llevando la vida que quieres llevar? ¿Estas corriendo en la dirección adecuada?.. .y si no es así, ¿qué estás haciendo para cambiarla? Porque como decía Confucio, peor que no saber, es saber que tienes que hacer algo, y no hacerlo. Entonces estás peor que antes.

La vida es un regalo que hay que saborear lentamente, pero hacemos tantas cosas tontas que no nos queda tiempo para las importantes y para disfrutarla.

Hasta que un día va, y te da un palo de verdad, y entonces reflexionas y te das cuenta de que es realmente lo importante, y empiezas a valorar las cosas. Y ahí empieza a cambiar tu vida.

La vida es demasiado corta y demasiado maravillosa para desperdiciarla corriendo sin saber a dónde vamos

 

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