Bertín Osborne confiesa cuál es su mayor temor como padre

Bertín Osborne confiesa su peor temor como padre

Bertín Osborne confiesa su peor temor como padre. / Mediaset

Estas últimas semanas no han sido sencillas en casa de Bertín Osborne. Hace poco conocimos que, tras las fiestas navideñas, su hijo Kike había tenido que ser ingresado en el hospital y operado dos veces por unas fracturas en las piernas.

Esta era la segunda vez que pasaba por quirófano en muy poco tiempo ya que después de verano sus padres decidieron que era el momento indicado para someterle a una intervención que Kike necesitaba. Fue la propia Fabiola la que explicó en qué consistiría y por qué era tan indispensable.

El peor temor de Bertín Osborne

Bertín Osborne confiesa su peor temor como padre

La situación no fue fácil para ellos, aun así Bertín ha querido compartirla con la audiencia. / Mediaset.

La salud de su hijo es una de las cosas que más preocupa a Bertín. Desde que al nacer les confirmaron que sufría parálisis cerebral, tanto Bertín como Fabiola han estado completamente volcados en él. Tratando de conseguir la mejor calidad de vida posible para él y para todos los niños que están en su misma situación (a través de la Fundación Bertín Osborne).

«Tienes que tener claro que esto es para siempre», afirmaba durante su entrevista para Sábado Deluxe. «Lo que me preocupa es cuando no esté yo, eso me da terror, qué será de él cuando no estemos nosotros… Eso no me deja dormir por las noches», afirmaba sin poder contener las lágrimas.

Todo buenas palabras para Fabiola

Bertín Osborne confiesa su peor temor como padre

Bertín explicó que el para él, no hay vínculo más fuerte en el mundo que el de un hijo con su madre. / Mediaset.

El presentador solo tiene palabras de alabanza para su mujer, de quien ha destacado la gran labor que realiza con su hijo. «La capacidad de sacrificio que tiene una madre, no la tiene un padre», ha llegado a afirmar. Y es que han sido momentos verdaderamente complicados para ellos ya que tras la operación de otoño, Fabiola y Bertín pensaban que todo marchaba bien.

«Fue muy duro, llevaba ya dos meses con la operación enorme que le hicieron: ocho horas, 19 cortes, músculos, tendones… Quedó muy bien y le pusieron dos escayolas. Cuando se las quitaron empezó a hacer rehabilitación y, de repente, un día empezó a chillar». El pequeño tenía el femur roto y por ello tuvieron que operarle. Después tuvieron que intervenirle de la otra pierna, que sufrió la misma suerte.

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