Aumento de pecho: todo lo que tienes que saber

Aumento de pecho: Todo lo que tienes que saber

Según los últimos datos de la ISAPS, la mamoplastia de aumento sigue liderando todos los rankings de intervenciones
de cirugía estética.

Aunque llegó a su punto álgido en los años 90, la cirugía para aumentar el tamaño o el volumen del pecho no es, ni mucho menos, algo nuevo. Los primeros intentos de esta disciplina se remontan al siglo XIX, y las primeras prótesis de silicona encapsulada se implantaron en Estados Unidos en 1962. Sin embargo, desde aquellos rudimentarios procedimientos la cirugía estética del pecho ha evolucionado sobremanera.

A día de hoy, ofrece resultados muy naturales y satisfactorios para las pacientes. Además de todo tipo de técnicas que se adaptan a cada caso particular para conseguir un pecho bonito sin renunciar a la salud. Y la máxima seguridad, siempre que se recurra a profesionales y centros médicos cualificados y debidamente acreditados.

1. Vías de abordaje

La incisión a través de la que se introducen las prótesis, también llamada vía de abordaje o de acceso, puede realizarse en tres zonas: la axila, la areola o el surco submamario. A día de hoy, la mayor parte de cirujanos optan por la tercera vía, ya que la cicatriz quedará oculta por la propia caída del pecho, siendo prácticamente invisible. Y además, a simple vista, la atención siempre tiende a fijarse en la zona de la areola y el pezón, por lo que si no es necesario corregir su forma, es mejor no tocarlos para evitar cicatrices visibles. En cualquier caso, el cirujano será el que determine qué vía de abordaje resulta más adecuada para cada paciente, dependiendo de su anatomía y de la forma, la caída y el tamaño final que adoptará el pecho.

2. Cuándo está indicado

Según los expertos, está indicado en mujeres con madurez psicológica en las que el desarrollo físico haya terminado (dependiendo de cada caso, la edad oscila entre los 15 y los 21 años, aunque se considera finalizado cuando ni la estatura ni la talla de pie varían en 2 años). Que desean aumentar la talla o el volumen de sus mamas, corregir una asimetría, mejorar la forma o recuperar el volumen perdido tras el embarazo y/o la lactancia.

3. Falsos mitos

Aumento de pecho: Todo lo que tienes que saber

Muchos centros disponen de un sistema de simulación virtual en 3D que te permitirá “ver” el resultado final del aumento de pecho.

Hay muchos mitos extendidos acerca del aumento de mamas. Desde la idea de que las prótesis “explotan” si se viaja en avión o se practica submarinismo, a si no es posible dar el pecho o hacer ejercicio. La mayoría de ellos, como nos indica el doctor Antonio de la Fuente, no tienen fundamento científico. El diseño de los implantes permite soportar una presión mucho mayor de la que se puede dar en circunstancias extremas en cualquier deporte o actividad, incluido el buceo”.

4. Post-operatorio y recuperación

Tras la intervención, la paciente sentirá un dolor moderado y tensión en la zona del pecho, que se controlan con medicación. Y notará su superficie dura y con una forma poco natural debido a la inflamación, que irá remitiendo a los pocos días, hasta que tanto el aspecto como el tacto sean totalmente normales. La cicatriz estará inflamada y con un tono enrojecido durante los primeros 4-6 meses. Es posible que haya que llevar un vendaje compresivo tras la intervención, o bien un sujetador especial, alrededor de un mes. Habrá que evitar la exposición al sol durante los primeros meses, así como el ejercicio físico durante unas semanas.

5. Prótesis: situación y tipo

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La prótesis se puede colocar en diferentes planos: submuscular, subglandular y subfascial.

La elección de un tipo de prótesis u otro dependerá del cirujano, en función de las necesidades y la fisonomía de la paciente. Sin embargo, por norma general, se suele optar por prótesis anatómicas o ergonómicas, que adoptan una forma más natural. Las redondas, además de ser menos seguras, suelen dar un peor resultado estético. Se pueden colocar en diferentes planos: submuscular (bajo el músculo pectoral), subglandular (entre la glándula y el músculo), o subfascial (entre la fascia y el músculo). Por lo general se suelen situar bajo el músculo, ya que supone una mejor visualización de las mamografías, permite la lactancia materna y un aspecto más natural.

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