Arantxa Sánchez Vicario encuentra su refugio en el tenis

Arantxa Sánchez Vicario

Arantxa Sánchez Vicario agradece las muestras de cariño.

No corren tiempos sencillos para Arantxa Sánchez Vicario. Desde que se conoció la noticia de que su matrimonio con Josep Santacana había llegado a su final, las cosas no han sido sencillas para ella. Esto supuso un cambio radical en su vida y, durante un tiempo, estuvo en el centro del huracán informativo.

Una vez que confirmó que su divorcio no iba a ser sencillo y que entre su expareja y ella había muchas cosas que discutir, la extenista se refugió en su casa y, sobre todo en sus hijos. Lo único bueno que toda esta situación le trajo fue recuperar a su familia. Durante muchos años se habían mantenido distanciados, pero al saber que Arantxa lo estaba pasando mal, no dudaron en acudir a a su lado.

El tenis le devuelve la ilusión

Arantxa Sánchez Vicario

Arantxa Sánchez Vicario en una imagen de archivo con sus hijos. La tenista se ha volcado en los pequeños.

Durante muchos años, Arantxa consagró su vida al tenis. Fue su carrera y su vida entera. Por ello no ha sido extraño verla en París. Allí se celebra como cada año uno de los torneos de tenis más importantes del mundo, el Roland Garrós. Arantxa fue la encargada de entregar el trofeo Suzanne-Lenglen, que se lleva la ganadora.

Sin duda fue un momento mágico para Arantxa que pudo disfrutar de la larga ovación que el público le dedicó. No por nada ha sido una de las mejores y más importantes tenistas de su generación. Aunque su vida personal no pase por uno de sus momentos más felices, el tenis una vez más acude a su rescate y le ayuda a darse cuenta de que, a pesar de llevar años alejada de los circuitos, sigue contando con el calor del público.

Varapalo judicial

El divorcio de Arantxa Sánchez Vicario no está siendo sencillo para ella.

Sin duda los aplausos y vítores que recibió de los espectadores antes de bajar a entregar el premio, le habrán servido para recargar los ánimos. No le vendrá nada más tras el último varapalo relacionado con su separación del empresario Josep Santancana.

Tal y como él solicitaba, el divorcio se dirimirá en España, en contra de los deseos de la tenista. De esta manera se tendrán que respetar las capitulaciones que se firmaron en su día. También la separación de bienes. Además Arantxa se quedará sin recibir el dinero que le reclama a su exmarido. Por otro lado, tendrá que hacer frente en solitario a la deuda de siete millones y medio que le reclama el Banco de Luxemburgo.

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