Arantxa Sánchez Vicario se separa: su marido pide el divorcio

La extenista Arantxa Sánchez Vicario y su marido Josep Santacana Santacana.

No corren buenos tiempos para Arantxa Sánchez Vicario. De hecho la extenista está atravesando el que seguramente sea el peor momento de su vida. Su marido, Josep Santacana ha solicitado el divorcio y la custodia de los dos hijos que tienen en común, Arantxa y Leo. Él alega que ella no se encuentra en condiciones óptimas para ocuparse de ellos.

Al parecer, y según informa la periodista María Eugenia Yagüe, Josep habría abandonado el domicilio conyugal y se habría instalado en un apartamento cercano junto a la mujer con la que comparte su vida desde hace meses. El empresario habría dejado a su mujer en una situación bastante precaria, ya que Arantxa le dio control total sobre sus finanzas.

Nunca gustó a la familia

Arantxa y Josep en sus años felices.

Lo cierto es que Santacana nunca fue del agrado de la familia de la tenista. Se esforzaron en hacerle ver que solo se acercaba a ella por su dinero, incluso llegaron a investigar sus empresas, encontrando solo problemas y deudas. Sin embargo esto no fue suficiente para que Arantxa renunciara a la felicidad que le aportaba.

Se enfrentó a toda su familia y se alejó de ellos. Quitó a sus padres como gestores de su patrimonio y nombró a su marido. En 2012 publicó un libro autobiográfico en el que acusaba a sus padres de haberle llevado a la ruina y acabaron en los tribunales. Sus familiares siempre aseguraron que ella estaba «abducida» por su pareja.

Deja a su mujer en la ruina

Arantxa en la presentación de su libro.

Ahora el matrimonio ha llegado a su fin y parece que ella ha sido la más perjudicada. Al parecer, y según informan diversos medios, Josep habría dejado a Sánchez Vicario en la ruina. Se habría llevado de la casa hasta los trofeos conseguidos por la extenista a lo largo de su carrera. Ahora Arantxa viviría de su sueldo como directora deportiva en el Metropolitan School de Miami (ciudad en la que viven), unos 3.000€. Pero la deportista también tendría que hacer frente a una deuda millonaria con el fisco español. Y otra aún más cuantiosa otra con el Banco de Luxemburgo.

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