Ana Boyer y Fernando Verdasco no se mudan a casa de Isabel Preysler

Fernando Verdasco y Ana Boyer durante un desfile de Rosa Clará.

Solo días después de anunciar su compromiso, se publicó que Ana Boyer y Fernando Verdasco estaban a punto de trasladar su residencia temporalmente a Villa Meona. Allí, en la residencia familiar de Puerta de Hierro, compartirían techo con la madre de ella, Isabel Preysler; también estarían la hermana de Ana, Tamara Falcó, y también Mario Vargas Llosa, pareja de su madre.

Un cambio que apuntaban a que se debía a temas económicos. El mantenimiento de esta espectacular mansión de situada en una de las mejores zonas de Madrid rondaría los 6.000 euros mensuales. Se trata de una residencia de 2.332 metros cuadrados, 13 habitaciones, 14 cuartos de baño y dos piscinas; la casa cuenta, además, con tres empleados.

Una cifra que a la reina de corazones le estaría costando afrontar en los últimos tiempos. Una dificultad por la cual Fernando y Ana habrían decidido sumarse a la convivencia; de esta manera, ayudaría a colaborar en los citados gastos. La pareja sacrificaría una parte de su intimidad para ponérselo más fácil a la cuenta corriente de Isabel Preysler.

Con casa pero sin fecha ni sitio

A pesar de que fuentes cercanas a la pareja deslizaron esta información, el padre del tenista, José Verdasco, y su hija, Sara, se han apresurado a desmentirlo. «Eso es mentira, no es verdad», aseguraban ambos a su llegada al hospital San Francisco de Asís, donde se encuentra Antonio Carmona ingresado por una infección en las vías respiratorias.

José Verdasco llevando al altar a su hija mayor, Sara.

Además, José y Sara aseguraron que los novios aún no han comentado ni la fecha ni el lugar de la ceremonia, dejando en duda la posibilidad de que la boda sea en diciembre y en las Bahamas como se había venido comentando.

Dos familias muy bien avenidas

Sea donde sea y cuando sea, lo cierto es que es un enlace que llena de ilusión tanto a los Verdasco como a los Preysler, ya que ambos están muy integrados en ambas familias y han congeniado muy bien con sus respectivos círculos íntimos.

«Estamos todos muy contentos. Son dos buenos chicos que se llevan bien, se lo pasan bien cuando están juntos… Además Ana es muy cariñosa con nosotros y muy familiar, algo que para nosotros es perfecto. Quiero que me hagan abuelo; y Sara y Juan también», revelaba hace un tiempo José.

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