Alejandro Sanz: «Mi hijo Alexander ya tiene un mini estudio para hacer música electrónica»

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Alejandro Sanz nos habla de su infancia y la de sus cuatro hijos

En medio de la grabación de las audiciones a ciegas de La Voz, Alejandro Sanz hace una pausa para seguir con otros compromisos profesionales tan especiales como el talent show de Mediaset. Y es que, el artista ha prestado algunas de las letras de sus canciones más emblemáticas para que a partir de ahora adornen los vasos de Nocilla. «Estoy muy contento al ver algunas de mis canciones en unos vasos tan míticos que forman parte de la memoria de muchas familias», decía el artista con cierta nostalgia de su pasado.

«De pequeño no era nada travieso, con mi madre era difícil hacer trastadas. Era bastante tímido y después se me fue quitando con el tiempo. Era muy de jugar solo, mi guitarra, mis discos… realmente no me gustaba el fútbol, no me gustaba lo que le gustaba a mis amigos. Era enamoradizo y solitario», recordaba. «Cuando tenía 16 años, fui a por una chica hasta Foz en Lugo, con una tienda de campaña. Estuve allí viviendo durante tres semanas y, para poder comer, cantaba en un sitio, A taberna, mi flamenco con mi guitarra y comía casi todos los días… mejillones», compartía sin parar de reír.

A pesar de que ese amor de juventud no tuvo futuro, Alejandro no puede pedir más al terreno sentimental. Lleva cuatro años casado con Raquel Perera, madre de sus dos niños pequeños, Alma y Dylan. Pero, cabe recordar que el autor de Corazón partío tiene otros dos hijos, Manuela y Alexander, nacidos de dos relaciones anteriores. El madrileño está encantado en su faceta de padre y confiesa que a los cuatro les tira el mundo de la música. «Como la música esta en casa, todos de alguna manera, la hacemos… Alexander tiene mucha facilidad para la música electrónica. Yo ya le regalé un mini estudio para que empiece a hacer sus arreglos, y empiece a rapear un poco. Le gusta Eminem. A mi también. Creo que va bien dirigido… y Manuela también tiene su cosa para el cante», explicaba.

Una inesperada ruptura

Debido a que sus giras le obligan a pasar mucho tiempo fuera de casa, dice que su rol con los niños es ser el consentidor. «Yo soy el que les dejo hacer todo. Alguien tiene que hacer ese papel.. Y me toca a mí. Su madre es la que no les da los dulces, la nocilla, todas las cosas que le gustan. Por eso está encantada cuando viajo…», comentaba entre risas.

El único asunto que enturbia este momento pleno para Alejandro es su reciente ruptura laboral con Rosa Lagarrigue, quien ejerció de manager ddel artista durante 25 años. Sin embargo, él no quiere desvelar si esta decisión se debe a una mala gestión de sus cuentas o a otras causas que se desconocen. «Son etapas que pasan… Cosas», zanjaba con seriedad y sin ganas de seguir indagando en el tema.

 

 

 

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