Familiares y amigos recuerdan a María de Villota

La piloto María de Villota.

Cuando se cumplen cuatro años de la triste pérdida de María de Villota, la que fuese la primera mujer española piloto de F1, sus amigos y familiares le rinden homenaje con un documental elaborado por el equipo de Movistar de Fórmula 1. Bajo el título María, la eterna sonrisa, el reportaje muestra cómo el enorme legado que dejó la expiloto continúa haciéndose eco tras su fallecimiento.

Después del accidente que sufrió en julio de 2012, María de Villota se convirtió en un ejemplo de lucha y superación, siendo habitual verla en conferencias e involucrada en proyectos solidarios.

En el documental, que se emite esta noche a las 22:45, podemos ver cómo años después de su pérdida colegios y fundaciones siguen teniendo presente su fuerza y sus forma de enfrentarse a las adversidades. “María no nos dejó hace cuatro años, no la estamos viendo en nuestra vida diaria pero sí forma parte de ella, así la sentimos”, cuenta su padre, el expiloto de F1 Emilio de Villota. Y añade: “sentimos que María nos dejó deberes. Ella nos abrió los ojos y ahora todos continuamos su obra”.

Su padre, Emilio de Villota, durante el reportaje.

Historia de amor

La piloto vivió una bonita historia de amor junto a Rodrigo García, que antes de su pareja fue su preparador físico, y junto al que se casó un año después del trágico accidente. El joven estuvo a su lado en sus momentos más difíciles, demostrando que su amor por María estaba por encima de todo, así lo relataba ella misma en su libro La vida es un regalo “Estoy bien porque en todo momento me considero un afortunado, para mí la vida que compartimos fue un regalo, caduco, pero un regalo. Todo lo que quedó es algo que llevaré conmigo siempre”, dice ahora Rodrigo.

Su marido, Rodrigo García, durante el reportaje.

Un ejemplo de superación

María de Villota fue un ejemplo para la mujer durante toda su vida, ya que antes del accidente que acabó costándole la vida un año después, logró abrirse camino en la Fórmula 1, destacando en un mundo en su mayoría repleto de hombres. Y tras el accidente que cambió su vida no se vino abajo, pese a que su sueño de triunfar en la F1 se desvanecía, la piloto reconducía toda su energía volcándose con los más necesitados, colaborando con la Fundación Ana Carolina Díez Mahou y luchando por la seguridad vial. 

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