Limpieza a la medida de tu piel

La limpieza a medida de tu piel

Limpieza a la medida de tu piel

Una piel sana y bonita comienza, sin excusa posible, en el cuarto de baño. El mejor cosmético no actuará como debiera sobre un cutis que no esté perfectamente limpio, porque los activos que lo hacen eficaz no pueden penetrar en la piel correctamente. De ahí, la importancia de la limpieza.

La limpieza es el paso básico por el que todas las pieles han de pasar religiosamente dos veces al día, y del que dependen, en gran medida, tanto su estado general como la eficacia de los tratamientos que se apliquen a continuación.

Por tanto, si aún no lo estás, convéncete: la limpieza es fundamental para que tu piel sea tan sana, bella y radiante como te gustaría. Tan solo es cuestión de coger el hábito, encontrar el producto adecuado para tu cutis y acostumbrarte a limpiar la piel mañana y noche, sin excepciones, aunque no te hayas maquillado. Es la primera regla para una piel de 10. ¿Y la segunda? Tan importante como limpiar el cutis es hacerlo con el producto idóneo.

A cada piel, su ritual de limpieza

Porque no todo vale para todas las pieles, sus características, sus necesidades y sus gustos determinarán cuál es el limpiador más adecuado para cada una. Y es que, paradójicamente, el tipo de piel clasificada como “normal” -equilibrada, transparente y sin impurezas, con los poros finos, buen color, textura aterciopelada y tacto suave y liso- es el más difícil de encontrar.

Mucho más frecuentes son las pieles mixtas, secas, grasas y/o sensibles, y al igual que ocurre con el tratamiento, cada una de ellas necesitará un tipo u otro de limpieza, capaz de equilibrarla.

La limpieza a medida de tu piel

Ojos y labios

Tanto la piel del contorno de los ojos como la de la zona de los labios requieren una limpieza específica, por varios motivos: generalmente se utilizan productos de maquillaje de larga duración, más resistentes y con mayor carga de pigmento, que resultan mucho más difíciles de eliminar. Además, la piel de estas áreas es muchísimo más fina y delicada que la del resto del rostro. Y en el caso de los ojos, es importante utilizar un limpiador que esté testado oftalmológicamente, para evitar que se produzcan irritaciones.

¿Cómo es mi piel?

Determinar el tipo de piel puede ser complicado por varias razones: ésta no se mantiene siempre igual, y va cambiando según la temporada, el clima, el estado anímico, el ritmo de vida, la edad, los cambios hormonales… Sin embargo, tenerlo claro es fundamental para poder acertar no solo con la limpieza, sino también con el tratamiento, ya que utilizar un cosmético inadecuado para tu tipo de piel puede tener efectos adversos, que van desde irritaciones o rojeces a efectos rebote o brotes de acné, en pieles mixtas o grasas. Mantente al tanto: muy pronto te ayudaremos a identificar tu tipo de piel y te diremos cómo limpiarla.

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