Fragancias: guía de uso

Fragancias: guía de uso

Fragancias: guía de uso

¿Te has encontrado con varias fragancias nuevos y no sabes qué hacer con ellas? Antes de enloquecer, atenta: The Beauty Post by Lancôme sale a tu rescate con esta breve guía experta para sacar partido al arsenal de aromas que tienes sobre el tocador. Porque existen ciertas reglas para saber si será o no prolongación de tu look, tu actitud y tu estado de ánimo. Son estas:

1. Identifícalo: ¿qué fragancias te han regalado?

Saber diferenciar un eau de toilette de un perfume o un agua de colonia te ayudará a saber qué esperar de cada uno y elegir mejor dependiendo del momento, el lugar, el estado de ánimo o la estación del año. Si no sabes de qué te hablamos, atiende: existen distintos tipos de fragancias, dependiendo de cuánto aceite y alcohol lleven, es decir, de lo concentradas que sean (toda fragancia supone una mezcla aceites esenciales disueltos en alcohol).

Eau fraîche (agua fresca) es la versión más diluida; dura como una hora y está pensada para re-aplicar a lo largo del día. Básicamente, son refrescantes para momentos de calor o para recibir un chute de buena energía en forma de cítricos, notas oceánicas, frutas del bosque. El eau de cologne (colonia) lleva un 2-4% de concentración. Asegura, más o menos, el doble de duración y suele corresponder a esas mismas notas, con la inclusión de alguna flor blanca que aporte resplandor y frescura. El eau de toilette, la más común, dura unas tres horas. En ellas las composiciones ya son más complicadas y conjugan uniones entre frutas, flores, notas golosas y se vaporizan varias veces al día. El eau de parfum es la ideal para quien quiere algo intenso (su concentración está entre el 15 y el 20%), para la noche, para seducir, para dejar estela. No se recomiendan bajo el sol ni en momentos de calor. Por último, está el extrait, poco usado, más caro y ligeramente aceitoso. Una pequeña cantidad de este concentrado puede permanecer hasta el día siguiente.

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2. Ponlo a prueba: la cata correcta

Al probar un perfume, no conviene fiarse de la primera impresión porque éste va evolucionando desde que lo vaporizas hasta que se asienta. Si quieres estar segura de que te gusta, toca esperar. Dependiendo del tipo de fragancia, hay que dejar pasar más o menos tiempo para ver su evolución. Las notas de salida llevan acordes chispeantes y cautivadores que siempre gustan, pero hay que dejar que la fragancia se vaya desvelando; solo así se pueden apreciar las diferentes notas de su pirámide olfativa y estar segura de que te sientes identificada con la estela que permanece. Esto puede tardar entre veinte minutos y varias horas. Lo ideal es probarlo sobre la piel y no más de dos a la vez. En tus manos está elegir una fragancia más o menos concentrada que acompañe cada momento.

Fragancias: guía de uso

3. Aprende a usarlo: protocolo para perfumarse

Los expertos insisten en que es fácil: nunca sobre la ropa, nunca frotando las dos muñecas con él, nunca vaporizándolo por el aire y pasando bajo la nube para que te caiga encima. El perfume merece un trato especial para que su estructura molecular no se deteriore, dando lugar a un resultado distinto al esperado. O sea, se aplica sobre la piel y punto. Ni se frota ni se sopla. En cuanto a las zonas del cuerpo, por ejemplo, lo mejor es en zonas de alta circulación: muñecas, cuello o sobre el hueso del esternón.

4. Sácale el máximo partido

Muchas mujeres se quejan de que su perfume les dura poco. Existen algunos trucos para que la fragancia no se evapore tan rápido. Por ejemplo, fijarse en el tipo de piel, que puede hacer variar la intensidad y fijación del caldo. En pieles grasas el perfume dura más tiempo, por lo que si se quiere dejar una estela discreta, mejor no abusar de notas muy intensas, sino más bien frescas. Las pieles secas, por contra, fijan peor el perfume y éste dura menos. Si tu piel es seca o vives en una ciudad donde no hay mucha humedad ambiental, lo ideal es aplicar un poco de crema hidratante por la zona donde se va a aplicar el perfume. De esa forma tarda más en absorberse y dura más. ¿Otro truco? Perfumarse al salir de la ducha, cuando los poros están abiertos y la fragancia penetra más.

5. Cuídalo bien: ¿dentro de la nevera?

Dicen los número uno de la Perfumería que para que una fragancia no se deteriore hay que guardarla en un sitio donde no le dé la luz directa y a una temperatura media constante. Aunque te guste tenerlo a la vista y a mano para usarlo a diario, cuida que no esté cerca de la calefacción ni en contacto con constante humedad. Es decir, resérvale un hueco en un tocador fuera del cuarto de baño. En contra del calor excesivo, todos los perfumistas se ponen de acuerdo. Sin embargo, ante la alternativa que se propone en algunos foros de Internet de guardarlos en un sitio frío y oscuro como la nevera, no. Algunos perfumes son muy valiosos porque están compuestos por materias primas caras y con procesos de elaboración muy cuidados. El excesivo frío puede deteriorar el equilibrio de estas exquisitas creaciones y pervertir su aroma. 

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